Economista, por Francisco Martinez Aguinaga - Jueves, 12 de Julio de 2012 - Actualizado a las 05:07h.
ESTAMOS inmersos en una crisis que genera sensaciones de desconcierto en la opinión pública, que busca responsables a los que condenar. Es la mayor después de la Gran Depresión de 1929.
En este artículo queremos situarla, encajarla en la marcha general de la economía, que dibuja ciclos a corto, medio y largo plazo y que desde la revolución industrial muestra una tendencia ascendente.
Podría decirse que después de la tempestad viene la calma. Con este símil climático quiero comentar las oscilaciones que se dan en la economía con crisis y periodos de más o menos normalidad, siendo las primeras más cortas que los segundos. De la observación de varios siglos se deduce que aproximadamente cada 100 años se producen tres crisis importantes que consumen 35 años siendo los otros 65 de crecimiento. No obstante, la periodicidad de las crisis no se puede establecer matemáticamente, siendo los conflictos sociales y las catástrofes naturales factores que distorsionan los posibles cálculos. Además, como decía Niels Bohr, uno de los padres de la física atómica, y repetía el jugador de beisbol Yogi Berra, "hacer predicciones es muy defícil, y más sobre el futuro".
En la literatura económica existen diversos autores que explican la periodicidad. Por ejemplo, el ciclo de Kuznets es de 22 años y está asociado a los ritmos de contrucción de infraestructuras.
Los ciclos económicos se producen porque la naturaleza es cíclica. Al día le sigue la noche cíclicamente. Las estaciones se repiten cada año. El clima es cíclico a corto, medio y largo plazo.
En los temas sociales, como es el de la economía, las oscilaciones se acentúan por el carácter de los humanos. Por un lado, el comportamiento es muy similar a lo largo de los tiempo y oscila con facilidad entre la euforia y el pesimismo.
En la fase de crecimiento suelen destacarse algunos sectores económicos por ser los más rentables o por tener expectativas de mayor beneficio. En ellos se concentra demasiada actividad y se dedican excesivos recursos lo que provoca las burbujas o superproducciones. Estos desequilibrios o desajustes entre la oferta (excesiva) y la demanda se regularizan o digieren en los estancamientos que siguen a las crisis (entendidas éstas como cambio de tendencia).
Las estadísticas indican que las recesiones van precedidas de una disminución del beneficio de las empresas. Es decir, las empresas van disminuyendo sus beneficios durante un período más o menos largo antes de la recesión. Esto significa que también los beneficios empresariales son cíclicos, porque durante la recesión incrementa la rentabilidad de las inversiones, generalmente a costa de los salarios, por disminución del empleo o bajada de los sueldos.
Vamos a seguir el libro Las dos próximas recesiones de Juan Ignacio Crespo para hablar de las próximas calmas y tempestades, aunque ya hemos indicado que hacer predicciones es muy difícil.
Considera el autor que estamos en un periodo de estancamiento que se inició en el año 2000 y que durará hasta el 2018. En él alternarán etapas de recesión y expansión. Cuando entre marzo y noviembre de 2001 se produce en EEUU la crisis, en España la economía solo experimentó un deterioro en su ritmo de expansión, aunque en la bolsa, el IBEX 35 sufrió unas pérdidas del 60% a lo largo de tres años. Le sucedió la expansión hasta el 2008 y, según Juan Ignacio Crespo, la economía mundial y con ella la española ha entrado en un periodo de crisis que durará de 10 a 12 años y, como ya han pasado unos 5, quedan alrededor de 6 (dentro de los cuales 3 serán de expansión), iniciándose a continuación un largo periodo de prosperidad y crecimiento.
¿Por qué faltan 6 años para que se inicie el periodo largo de expansión? Considera Juan Ignacio Crespo que la crisis se inició en las entidades financieras y que éstas necesitarán este tiempo para restaurar sus balances de los denominados activos tóxicos.
Influir en la economía real es muy difícil para los poderes públicos. Pueden contribuir a crear un ambiente favorable para mejorar la actividad en el mercado en que estamos inmersos a traves de reformas estructurales y mejorando la eficiencia de los recursos empleados en el sector público. Pero esto puede hacerse acertadamente o confusamente.
Lo que si es fácil para los poderes europeos es actuar a través de la política monetaria ejercida por el Banco Central Europeo. Ésta es labor fácil, labor de despachos, pero parece que hay intereses contrapuestos en los diversos países.
Una política monetaria expansiva (ejercida mediante la inyección de dinero a los bancos y la compra de deuda pública de los diferentes estados) puede ser inflacionista y esto favorece a los países deudores y perjudica a los acreedores (fundamentalmente Alemania). La inflación hace que disminuya el valor de las deudas y de los ahorros de los acreedores. Recordemos cuando la inflación era alta (tiempos de inflaciones alrededor del 20%) como las cuotas del préstamo hipotecario de la vivienda se hacían fácilmente asumibles a los pocos años.
© Zeroa Multimedia | Ir a la versión web | Subir
Visite también m.noticiasdealava.com | m.noticiasdegipuzkoa.com | m.deia.com