Durante el primer año solo ha registrado 70 iniciativas, la mitad de ellas de mero trámite
La acción parlamentaria de los aforados regionalistas se limita a respaldar al Gobierno foral y frenar a la oposición
Ibai Fernandez - Domingo, 12 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:08h.
Pamplona. UPN, el partido mayoritario en el Parlamento de Navarra, con 19 de los 50 escaños, ha sido el grupo con menor actividad en la Cámara en el primer año de legislatura. Durante este periodo los regionalistas tan solo han registrado 70 iniciativas, de las que casi la mitad (32) corresponden a trámites internos, nombramientos y ceses dentro del propio grupo. Una producción escasa que deja una media de apenas 3,7 iniciativas por cada uno los 19 miembros del grupo, todos ellos remunerados por su actividad parlamentaria.
La mayoría de los aforados de UPN tienen además régimen de dedicación absoluta (49.422 euros brutos anuales), aunque algunos de ellos han preferido cobrar en dietas por asistencia. Es el caso de Javier Caballero y Begoña Sanzberro, que han recurrido a un sistema que es compatible con el cobro de cesantías por su estancia anterior en el Gobierno, y que supone entre 136 euros y 161 euros por sesión. Por esta fórmula también optaron Amelia Salanueva y Maribel García Malo hasta que abandonaron la Cámara para asumir nuevas responsabilidades. Salanueva fue elegida senadora el pasado 20 de noviembre y García Malo acaba de ser nombrada directora del Servicio Navarro de Empleo. En total, durante este primer año ocho parlamentarios ha dejado su escaño para asumir nuevos cargos asignados por el partido, con lo que la lista electoral ha corrido ya hasta el puesto 29. El último en tomar posesión ha sido el alcalde de Cáseda Jesús Esparza, parlamentario desde el pasado 1 de agosto.
Como grupo mayoritario, UPN es además el partido con mayor número de asistentes de grupo (cuatro, uno por cada cinco escaños o fracción), y quien más puestos tiene asignados en cada comisión parlamentaria (seis), lo que multiplica la presencia de quienes tienen asignadas dietas por asistencia.
Reducción de parlamentarios La actuación del grupo parlamentario de UPN es similar a la de la pasada legislatura. Entre 2007 y 2011 sus 22 aforados presentaron un total de 186 iniciativas, con una media de 8,5 por parlamentario. Tanto en la legislatura anterior como en esta -y como ha venido ocurriendo desde que UPN accedió al Gobierno de Navarra-, los parlamentarios regionalistas se han limitado a dar su apoyo a las iniciativas del Ejecutivo autonómico y a sumar sus votos para frenar las propuestas alternativas que ha presentado la oposición.
Se trata de algo habitual en el resto de cámaras legislativas, donde generalmente el grupo mayoritario es también el partido en el poder. La mayoría asignada por los ciudadanos en las urnas se traduce así en una mayoría parlamentaria que cede toda la iniciativa al Ejecutivo. En el caso de Navarra, UPN ha buscado pactos puntuales o globales, con CDN primero y el PSN después para garantizarse el apoyo a su Gobierno sin necesidad de recurrir a la negociación parlamentaria.
La cuestión no tendría mayor trascendencia si no fuera porque ha sido precisamente la presidenta de UPN la que ha querido abrir un debate sobre el número de escaños del Parlamento foral. "No estoy de acuerdo con el argumento de que un menor número de parlamentarios o concejales signifique menos democracia, lo que sí opino es que estructuras caras y pesadas basadas en muchos casos en las realidades de hace 200 años no tienen mucho sentido en un mundo digitalizado del siglo XXI", subrayó hace escasamente tres semanas Yolanda Barcina en el propio Legislativo, una institución que calificó de "decimonónica" y que a su juicio "redunda en el descrédito que sufre una actividad noble como es la clase política".
Oposición y control al Gobierno Pero las consecuencias de una reducción del número de escaños parece ir en una dirección contraria a la que, voluntariamente o no, apunta la presidenta del Gobierno. La disminución de parlamentarios dejaría al partido mayoritario con un amplio grupo con sus miembros retribuidos con dedicación absoluta solo para votar a favor de las iniciativas del Gobierno, mientras que perjudicaría a las opciones minoritarias, que verían mermados sus recursos para ejercer su labor de control y oposición al Gobierno.
De hecho, todos los grupos de la oposición, incluido el PSN, que hasta junio formó parte del Ejecutivo, han presentado más iniciativas que UPN (70). NaBai ha registrado 815 propuestas, por delante de Bildu (642), Izquierda-Ezkerra (387), PSN (311) y PP (270). Las diferencias todavía son mayores si se tiene en cuenta el número de parlamentarios. I-E, por ejemplo, tiene una media de 129 iniciativas por escaño, mientras que UPN apenas 3,68. Mejores números ofrecen también NaBai (102), Bildu (80), PP (67,5) y PSN (34).
Se trata fundamentalmente de iniciativas destinadas a presentar propuestas alternativas a las del Gobierno. Aunque la lógica aritmética muchas veces hace presagiar que un planteamiento no tendrá efectos prácticos (porque no se aprobará o porque su aprobación no es vinculante), su mera tramitación permite plantear soluciones e ideas diferentes al Ejecutivo. Es el caso de los proyectos de ley, enmiendas, mociones o las declaraciones institucionales.
Sin embargo, la actividad parlamentaria tiene asignada también una labor de control y fiscalización al Gobierno. Un cometido que se lleva a cabo mediante peticiones de información y preguntas (orales y escritas), sesiones de trabajo con distintos colectivos, visitas a lugares o las comparecencias de los miembros del Ejecutivo. Generalmente son las iniciativas más numerosas, y generan tanto o más trabajo que la actividad legislativa propiamente dicha. Una capacidad de control que los grupos de la oposición verían mermada si se les retira uno o dos parlamentarios, y que en algunos casos puede suponer un tercio de su representación actual.
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