Las vivencias y emociones de Txon Pomés

La artista expone 52 acuarelas en el polvorín de la ciudadela

D.N. - Sábado, 3 de Septiembre de 2016 - Actualizado a las 06:08h.

La pamplonesa Txon Pomés regresa a la Ciudadela con las vivencias y emociones de 52 paisajes del Baztán, Urbasa, Salinas, Sorauren, Santoña, París y otros espacios que la artista ha tratado de recoger con sus acuarelas, para que puedan revivirse y disfrutarse en el Polvorín de la Ciudadela. Titulada El agua de mis manos, la exposición se inauguró ayer y estará abierta al público hasta el próximo 2 de octubre. La muestra fue presentada ayer por la propia autora, Txon Pomés, acompañada del técnico de artes plásticas del Ayuntamiento de Pamplona, Javier Manzanos. Puede visitarse en horario de martes a viernes, de 18.30 a 21.00 horas, sábados de 12.00 a 14.00 y de 18.30 a 21.00 horas, y domingos y festivos de 12.00 a 14.00 horas. Esta artista pamplonesa es una creadora que cuenta con una gran experiencia en exposiciones individuales y colectivas en galerías privadas y salas públicas. Su última presencia en Ciudadela data de 2012, con una muestra de paisajes y países en el Polvorín.

La vida en acuarela

Pintar con el agua, un lenguaje diferente

Cuando a Txon Pomés le preguntan sobre su elección, contesta que la acuarela es un lenguaje diferente. Pintar con el agua le exige poner más de sí y en cada pincelada va hablando del mundo que lleva, de los sentimientos que alberga y del coraje que le empuja, o de la falta de él. Dice que es como mantener un pulso entre la razón y el corazón, un duelo agridulce entre la disciplina y la libertad, entre la pasión y el trabajo ordenado. “Con mi paleta trato de jugar al trueque entre realidad y sueño. Busco fuera el eco de mi interioridad y al revés, canto hacia fuera mis búsquedas en una sintonía entre mi persona y mi entorno, dialogando en una zozobra tensa y calma que desgasta y enaltecer el cuerpo y el alma”, explica la autora.

Cuenta en el catálogo de la exposición la médico y artista Juana Sureda Trujillo que Txon Pomés siempre ha buscado en sus obras la emoción del agua y el paisaje, pero sobre todo, recoger con su pincel la atmósfera, la vida: conseguir el murmullo del agua, el reto de unos reflejos, el color de un determinado momento.

En esta ocasión, el agua es más que su instrumento de trabajo y se convierte en la gran protagonista de su pintura. El agua, con sus caprichosos movimientos, a través de los montes, riscos y entre rocas y matojos, empieza a tener color, aporta fuerza y vitalidad a sus acuarelas. En algunos momentos, se puede disfrutar de un proceso de abstracción, que deja ver en sus obras, liberadas de cualquier proceso narrativo y bocetístico, la dilación de algunas de sus perspectivas, que otorgan al cuadro una mayor profundidad y un sentido de infinitud. Otras veces, experimentando, el agua discurre haciendo eco entre la suave degradación de las colinas, reflejando la limpieza del cielo.

Sus influencias

Desde Ron Ranson hasta Álvaro Castagnet

Txon Pomés (Pamplona, 1956) descubrió la magia de la acuarela gracias al pintor Ron Ranson. Asistió a sus talleres en Inglaterra en 1999, una actividad que repetiría en 2002 y 2003. Desde ahí, muchas han sido sus influencias. Entre 2005 y 2011, su pincel aprendió de los de David Taylor (Australia), Joseph Zbukvic (Croacia) o Álvaro Castagnet (Uruguay), entre otros. Txon Pomés es miembro de la Asociación de Acuarelistas Vascos y de Nordiska Akvarellsällskapet, entre otras.

En esta década larga de trayectoria pictórica ha recibido premios y distinciones del Gobierno de Navarra, de la Asociación Roosvelt de Cuenca o del Salón Internacional de la Acuarela de Saint Yrieix la Perche (Francia), además de becas y ayudas de la Institución Príncipe de Viana y la Academia Artestudio de Madrid.