Unzu, diez años cerrado: los grandes locales del Casco Viejo pamplonés no encuentran relevo comercial

La propiedad se plantea ahora su futuro como viviendas El precio de los alquileres, el principal escollo para inversores

“Nuestra idea sería crear una bolsa de locales vacíos municipal y controlar los precios”

Marivi Salvo / Javier Bergasa - Jueves, 9 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h.

Pamplona- Cualquiera lo diría, situado en el corazón del Casco Viejo y cerca de 6.000 metros cuadrados de superficie para montar un negocio. Sin embargo, el emblemático establecimiento Unzu, en Mercaderes, sufre la maldición que afecta a los locales de gran formato en el Casco Viejo. Ni se alquila ni se vende, y sigue con la persiana bajada, como lo hiciera por última vez en 2007, hace ahora 10 años. La última noticia es la consulta que hace unas semanas ha hecho la propiedad al Ayuntamiento de Pamplona para valorar la posibilidad de poner en marcha viviendas. Lo tiene todo a su favor, una ubicación privilegiada en pleno recorrido del encierro, y cuatro alturas (sube a 5 más ático en la parte trasera) aunque le faltaría parking subterráneo, una solución que a priori no es fácil. Los técnicos municipales están analizando la consulta, por lo que todavía el proyecto no está en marcha.

Diez años después de su cierre, se vislumbran aires nuevos para el inmueble. Pero Unzu, como otros locales del Casco Viejo, es el ejemplo más claro de que no hay relevo para los locales de gran formato. Cuando en 2007 la propiedad clausuró el negocio, vendió la mayoría de locales para oficinas de Caja Navarra, no así la del Casco Viejo. De hecho, en toda esta década su bajera más popular, la de Mercaderes, no ha tenido movimiento alguno. El principal escollo es el tamaño, tratándose de un edificio de cuatro plantas más sótano, con 5.927 m2. Y el precio. Poco se ha difundido del importe que la Fundación Laguntza, creada por Luis Javier Unzu Oroz y propietaria en la actualidad del edificio, ha puesto al inmueble, pero ya en su día, en torno a 2007, aunque en pleno boom de la burbuja inmobiliaria, según algunas estimaciones sobre el valor del suelo comercial en el centro, su precio podría alcanzar los 18 millones de euros. Aquello habría influido, a buen seguro, en que entonces Caja Navarra, así como después otras firmas comerciales que hubieran sopesado la posibilidad de instalarse, desistieran de la operación. De hecho, en esta década no han faltado los rumores de otros proyectos inmobiliarios, de un comercio FNAC, y hasta los vecinos del Casco Viejo pidieron su reutilización como centro de economía social.

Diez años después, y con un precio que es de esperar haya bajado, seguía siendo una incógnita su futuro, o por lo menos en los mentideros de a pie de calle. De hecho, ni aparecía en las webs de las inmobiliarias.

Carlos Albillo, gerente de la Asociación de Comercio y Hostelería del Casco Viejo defiende el valor comercial de este edificio y lamenta que haya estado inutilizado durante una década: “¡Qué bueno sería que locales como Unzu, y otros como Euskal Piel, en la calle Zapatería, o Almacenes Pamplona, en Estafeta, por citar algunos ejemplos, tuvieran un relevo. El comercio local estaría encantado de que nos diesen alguna noticia y alguna actividad económica, a poder ser comercial, se instalara allí”.

PRECIOS MUY ALTOS ¿Qué influye en que este tipo de locales de gran formato no tenga salida en el mercado? Principalmente el precio, porque se llegan a pedir cifras desorbitados;eso a sumar a la inversión que habría que realizar en un inmueble de tal magnitud. Los alquileres de las bajeras comerciales siguen estando desajustados a la realidad, incluso las de pequeño tamaño. Según los precios de mercado, “un local de 40 m2 no debería superar los 700-800 euros, y están pidiendo 1.200 y hasta 1.500. Y eso que han bajado en torno a un 20-25%”, indica Albillo.

EL ‘EFECTO CARLOS III’ Pero hay otro condicionante que en Pamplona ha hecho que las grandes franquicias no lleguen a asentarse en el Casco Viejo: el efecto Carlos III, que hace que las grandes franquicias (Inditex o Mango) se queden en esa calle: “Eso es algo que no acabamos de entender”, opina Albillo, quien añade que “lo hemos intentado y conseguimos traer a Adolfo Domínguez a la calle San Miguel”. El proyecto duró unos 6 años, luego se convirtió en tienda de menaje, y ahora está cerrado. Se anuncia en Internet por 9.350 euros/mes. Son 1.100 m2, en 3 plantas con ascensor. “De vez en cuando suelen llamar firmas nacionales, pero no acaban de asentarse”, dice y añade que “la crisis hizo que también las grandes firmas se reposicionasen y se quedasen en zonas que ellos llaman de primera línea, y es una pena. Que las marcas se concentren en una zona es negativo”. Y eso, que, según apuesta la asociación, “consideramos que la apuesta del centro debe ser el comercio local, y no queremos convertir los cascos viejos en clones, ni mucho menos”, pero “entendemos que este tipo de grandes marcas actúan como locomotoras y en sitios concretos podrían ser positivos y ampliarían la oferta”.

Preguntada al respecto, la concejala de Hacienda, Patricia Perales, responsable del área de Comercio, es más partidaria de “frenar la entrada de franquicias”, con herramientas como “la Ordenanza que se ha aprobado en Barcelona”, porque, a su juicio, “harían mucho daño al comercio local. Si acaso, alguna muy concreta y selecta”, añade. Perales reconoce que “estaría bien que Unzu estuviera funcionando, pero si ahora se hacen viviendas, esto quizá limite la llegada de franquicias a este local”. La responsable de Comercio avanza que el Ayuntamiento quiere impulsar cambios en la legislación, porque ahora mismo no dispone de herramientas para controlar los precios o gravar los locales vacíos. “Es un debate que estamos teniendo, y nos preocupa la incidencia que tiene la propiedad privada. Nuestra idea sería que el Ayuntamiento se hiciera con una bolsa de locales comerciales, para ofertarlas al comerciante local a precios asequibles”, opina.

Porque ahora mismo, los propietarios ponen el precio de sus bajeras. Echando un vistazo a las páginas web de las inmobiliarias se pueden ver algunos ejemplos de locales de gran tamaño en Pamplona, que se alquilan o venden. La antigua peletería Euskal Piel, en la calle Zapatería 39-41-43, es uno de ellos. Cuenta con 1.150 m2 en 3 plantas (sótano, baja y primera), y un impresionante patio trasero. El precio ofertado es de 12.000 euros al mes, y el anuncio indica también que cuenta con “salida de humos”, por lo que sería apto para una actividad hostelera. De hecho, en 2015 se presentó ante el Ayuntamiento una solicitud de licencia de obras para la instalación de un proyecto de cafetería-restaurante. La moratoria de hostelería la paralizó, y ahora podría tramitarse de nuevo, aunque debería cumplir con una distancia mínima respecto a otro local similar, estar a 25 metros de otro restaurante y a 50 de otra cafetería-restaurante. Y otra limitación fija la nueva normativa: “Su superficie no superará los 450 m2 para los restaurantes”, lo que, a priori, no encajaría en un local de mil metros. Preguntado al respecto, el gerente de la asociación de Comerciantes, opinó que “entiendo yo que la propiedad se podría plantear otro tipo de proyecto, de tipo mixto. En otras ciudades ya existen actividades comerciales complementadas con otro tipo de usos”. Y en Pamplona, también los hay: la librería Katakrak con cafetería.

DE COMERCIO A CAFETERÍA El cambio a actividad hosteleras ha sido en el Casco Viejo la salida para muchos locales de gran tamaño, cuando el anterior Ayuntamiento levantó la veda de las licencias. Así, se abrió Katakrak en la calle Mayor;en una parte del antiguo Mercado de Santo Domingo se creó el Zentral Kafé, en Casa Ciga, en la plaza del Ayuntamiento se está levantando el Hotel Pompaelo;Deportes Arana (luego Pavana) es ahora el Tinglao... Y así muchos.

Cerca de Unzu, en Mercaderes 6 (la esquina con Chapitela) se alquila en Fotocasa.esel local que actualmente ocupa Caja Rural, por 5.500 euros mensuales. Se trata de una bajera de 215 m2 en dos alturas, que la oficina bancaria (que sube a lo alto de Chapitela, a la antigua de Caja Navarra, antes Unzu y La Madrileña) dejará “a lo largo del mes de marzo”, según confirmaron fuentes de la propiedad, por lo que queda libre en pleno centro del Casco Viejo. Un buen lugar para el relevo. Muy cerca, el local del antiguo Banesto ya se convirtió en tienda de dulces.

unzu

170 años de vida. Unzu nació en el año 1838 en Pamplona, como un ejemplo de la modernidad en el comercio de aquellos años, y, como recoge el blogMemoriasdelviejopamplona, lo que nació como un negocio textil fue expandiéndose por la ciudad y “creciendo en Mercaderes a lo largo de los años”, primero en altura y luego ampliando su actividad a los edificios más próximos, o a nuevos edificios como el que se erigió a finales de los 50 en la plaza de los Burgos. Llegó a ser el motor local del comercio. No pudo competir con la llegada de El Corte Inglés en 2005, y cerró el 26 de mayo de 2007, tras casi 170 años de historia.

otros ejemplos

Almacenes estafeta 2.000 metros en la calle Estafeta

Otro histórico que cerró hace unos años tras décadas de actividad fue Almacenes Estafeta. El local, de 2.000 m2, cuelga ahora mismo un cartel del supermercado DIA, pero el proyecto está paralizado. Fuentes municipales consultadas indicaron que hay “incidencias urbanísticas en su patio trasero”, el que da al interior de la manzana, pendientes de resolución, lo que impide poner en marcha la actividad todavía.