Convenio navarro en la Concertada

Por Rosa Guzmán Iriarte y Juan Pedro Urabayen Mihura - Sábado, 18 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

Los y las trabajadoras de los colegios concertados queremos aprovechar las negociaciones entre sindicatos, patronales y gobierno para acabar con la inestabilidad e inseguridad laboral. Las empresas que nos han contratado pueden descolgarse en cualquier momento de nuestro convenio estatal, y cuando éste venza en 2019 decae por mor de la reforma de Rajoy, teniendo que partir de cero. El acuerdo de la Concertada de Navarra, en el que se sustentan algunas pequeñas mejoras que creíamos consolidadas como derechos adquiridos, depende de la voluntad del gobierno de turno que quiera renovarlo o no. De momento el consejero de Educación ha decidido prorrogarlo por este curso escolar, y en ello se centran las negociaciones. Éstas siguen un guión propuesto por Educación, cuyas representantes en la mesa van tomando conciencia de esta situación de inseguridad en la que nos encontramos unos trabajadores que siempre hemos tenido más horas lectivas semanales y menos salario que el personal funcionario, y del que el gobierno de UPN nos recortó entre un 7 y un 9,2% según categorías.

En esta situación hemos estado siempre quienes atendemos a casi el 40% del alumnado navarro, en más de 40 colegios que dan este servicio público básico desde hace muchas décadas, allí donde el Estado se desentendía de prestarlo. La mitad de los centros están en barrios o pueblos, y varios fueron pioneros en la acogida a alumnado de extracción social media-baja, incluidas minorías étnicas y población inmigrante, además de tener implantado desde los años 80 el modelo A de euskera. Junto a ellos están las 15 ikastolas, 9 de ellas en zonas como la Ribera, Zangozaldea o Sakana, que también vienen efectuando una labor histórica allá donde no se ofertaba el modelo D público.

Es por eso que el sindicato ELA ha planteado al resto de interlocutores la necesidad de aprovechar las negociaciones, que no se producían en una mesa a tres desde 2008, para dar una solución global a nuestra problemática. Esta pasaría por negociar un primer convenio sectorial de Navarra que ya sería un éxito si estuviera libre de las inseguridades para la plantilla que permite la reforma laboral, aunque mantuviera en su literalidad el resto de condiciones laborales que ahora recogen el convenio estatal y el acuerdo navarro. Para la administración, que fija cada año nuestro salario en los presupuestos generales y nos lo abona directamente, esto no supondría modificar sustancialmente la financiación que viene dedicando al personal de concertada, dado que las mejoras del acuerdo hoy prorrogado se integrarían en el convenio, como hemos señalado.

Esto exigiría que nos moviéramos todos, patronales, sindicatos y gobierno. Las primeras tendrían que dar el paso de tener un centro de decisión navarro, de hecho, las ikastolas navarras ya lo tienen, y reconocer a su plantilla lo mismo que reconoce a la de sus colegios de Bizkaia, Gipuzkoa o Álava, que sí tienen un convenio autonómico. El gobierno tendría que ser coherente con su línea de mayor autogobierno, para que las relaciones laborales se decidan aquí y no a cientos de kilómetros. Además evitaría un conflicto que a nadie interesa, si de este modo diera un encaje a la red sin dañar a las plantillas de trabajadores. Los sindicatos también seríamos coherentes con lo que hemos hecho en la CAPV, donde gracias al convenio autonómico que firmamos allí, libre de reformas laborales y recortes, el personal de los centros concertados es el único de todo el Estado al que se le ha devuelto todas las cantidades detraídas con la excusa de la crisis.

De la reacción que tengamos unos y otros dependerá que aprovechemos o perdamos esta oportunidad histórica que se ha abierto tras las elecciones sindicales y forales, o que sigamos como hasta ahora, en la incertidumbre y aspirando como mucho a renovar un Acuerdo que no ha servido para darnos estabilidad.

Los autores son miembros de ELA Concertada Nafarroa