La mitad se debe amortizar antes de 2020

La deuda de Navarra se multiplicó de 635 a 2.850 millones en los ocho últimos años de gestión de UPN

El endeudamiento, que se disparó entre 2008 y 2012 por las inversiones vinculadas al Plan Navarra supone 4.442 euros por habitante
Los compromisos financieros adquiridos en legislaturas pasadas absorben el 13% de los ingresos ordinarios
La mitad de la deuda se debe amortizar antes de 2020

Ibai Fernandez - Sábado, 18 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

Pamplona- La deuda pública de Navarra se multiplicó por 4,5 en los últimos ocho años de gestión del Gobierno de UPN. Los 635 millones de endeudamiento registrados en 2007 se dispararon hasta los 2.845 de 2015, un aumento del 350% que pesa hoy como una losa sobre las cuentas públicas de la Comunidad Foral. La deuda supone ya 4.442 euros por habitante, el equivalente a tres cuartas partes del presupuesto anual, y su peso en forma de gastos financieros supera ya los 400 millones anuales, de ellos 108 solo en intereses. Dicho de otra forma, de cada 100 euros que recauda el Gobierno de Navarra, 13 van destinados a pagar los gastos derivados de inversiones aprobadas por los gobiernos de Miguel Sanz y Yolanda Barcina. Si a los datos del Gobierno se les suman también los del resto de empresas públicas y los peajes en la sombra, a finales de 2015 la deuda de Navarra alcanzaba los 3.322 millones.

Cifras de vértigo que vienen recogidas en el informe elaborado por la Cámara de Comptos sobre la evolución “especialmente relevante” del endeudamiento de Navarra entre 2000 y 2015, y que dan una muestra de la dura realidad presupuestaria en la que se encuentran hoy las arcas de la Comunidad Foral. También de la situación a la que se enfrenta en los próximos años: La mitad de los 2.845 millones de deuda se deben amortizar antes de 2020. Algo improbable en un contexto de leve mejora económica y muchas urgencias sociales, lo que obligará a ir refinanciando todos los vencimientos y que convierte la deuda actual en un compromiso financiero prácticamente perpetuo.

No es sin embargo el único dato desalentador que ofrece la realidad presupuestaria de Navarra. En un informe anterior, Comptos también apuntó el riesgo de insolvencia en la que se encontraba la tesorería al cierre presupuestario de 2015, el último ejercicio aprobado por UPN, y que quedó con un saldo negativo de 238,1 millones, cuando en 2008 era de 100 millones positivo. “Los gobiernos de UPN han hipotecado el futuro de esta Comunidad”, denunció ayer Geroa Bai para subrayar la difícil situación a la que debe hacer frente el Gobierno actual por culpa de la “mala gestión” de UPN, y que entre otras cuestiones ha requerido de una reforma fiscal. Un hecho que sin embargo negaron los regionalistas, que atribuyeron el aumento de la deuda a la caída de la recaudación.

Los restos del Plan NavarraMás allá de la polémica política, la realidad es que con la caída de la recaudación que motivó la crisis económica el margen de inversión presupuestaria se redujo de forma notable a partir de 2008. Un desfase que el Gobierno de UPN compensó con recortes presupuestarios y con deuda pública, fundamentalmente en los primeros años. Solo entre 2008 y 2012 la deuda pasó de 815 millones a 2.230. “A partir de 2008 se produce un brusco deterioro en las cuentas públicas”, certifica Comptos. Son los años del Plan Navarra 2012, un compendio de inversiones en obra pública con las que el Ejecutivo de Miguel Sanz, con Álvaro Miranda al frente de las operaciones, quiso compensar una recesión económica que resultó ser más larga y dura de lo previsto.

El endeudamiento, apunta Comptos, se ha centrado así en tres principales objetivos: refinanciar vencimientos de deuda anteriores, hacer frente al déficit presupuestario y las obras del Tren de Alta Velocidad. En este último caso, y pese a que se trata de una inversión que compete al Estado, Navarra ha recurrido a 352 millones de deuda con los que acelerar la construcción de la obra. Según el acuerdo alcanzado en 2009 con el Ministerio de Fomento, Navarra adelantaría la construcción de la obra y el Estado devolvería después su parte. El TAV sin embargo sigue paralizado desde 2013 por falta de inversión del Gobierno central, que adeuda además a la Comunidad Foral 45 millones por las obras adelantadas y que rechaza abonar por una cuestión de interpretación del convenio de 2009. Navarra entre tanto debe hacerse cargo de todos los intereses generados.

Respecto al sector público, su endeudamiento se ha multiplicado por más de cinco, desde los 60,41 millones de 2000 hasta los 316,97 millones de 2011. Es decir, un aumento de la deuda de 256,56 millones, de los que el 94% se ha hecho mediante préstamos con entidades financieras. Destaca el ejercicio de 2009 con el máximo de deuda, 422,73 millones.