Peru Sasia Santos Presidente de fiare -Banca Ética en españa

“Los proyectos en los que invertimos deben ser viables y tener un impacto social positivo”

Sasia es profesor de ética y consejero de Banca Ética, un proyecto nacido en Italia hace 18 años y que busca transformar la sociedad desde su corazón financiero

Juan Ángel Monreal Jose María Martínez - Domingo, 19 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h.

pamplona- Peru Sasia imparte clases de ética en la Universidad de Deusto. La suya es una asignatura transversal, cursada en las facultades de Ingeniería y también en la Comercial, emblema del centro fundado por los jesuitas en Bilbao a finales del siglo XIX. A la docencia, Sasia añade un cargo de banquero. Es el presidente de Fiare-Banca Ética en España y consejero de Banca Popolare Ética, la entidad bancaria que opera ya en España desde hace más de dos años y que ha cumplido la mayoría de edad en Italia, donde fue fundada en 1999. Una banca diferente, que solo financia aquellos proyectos que tengan un impacto social positivo y ayuden a transformar y a hacer más justa la sociedad. Un banco nacido de la ciudadanía, de un esfuerzo colectivo y con un mensaje a contracorriente. “Las decisiones que tomamos en el ámbito económico son extraordinariamente importantes. Cuando decidimos a quién compramos y a quién no estamos lanzando un mensaje muy potente, porque lo hacemos todos los días. Le decimos a esa entidad con la que estamos trabajando que siga haciéndolo, que le apoyamos. Es un mensaje potente y demoledor. Legitima por la vía de la cantidad a organizaciones que están haciendo barbaridades. Ya sea con nuestro dinero o para vendernos una camiseta”, dice Sasia.

¿Qué tipo de proyectos financia Banca Ética?

-Solemos hablar de cuatro sectores. Uno sería el ámbito de la inserción social y laboral, que incluye a las personas en riesgo de exclusión. Otro sector tendría que ver con la cooperación para el desarrollo, entre países norte y sur;un tercero sería aquel que tiene que ver con lo ecológico, con las energías renovables y el cuarto sería el cultural, vinculado a la sensibilización social, a la calidad de vida, al consumo responsable y al cambio de valores y perspectiva. Pero esta división está sujeta a una revisión permanente, porque decimos que queremos reorientar el crédito a proyectos con impacto social positivo. Pero este último concepto de impacto social positivo es dinámico. Y en un país con un tasa de paro del 20% crear empleo ya es un impacto social positivísimo.

¿Financian vivienda?

-Trabajando con fuerza en proyectos de cohousing, en los que no se vincula necesariamente el derecho a la vivienda con el derecho a la propiedad. Financiamos a la cooperativa promotora del proyecto, en el que un grupo de personas se asocia para desarrollar este proyecto. El sénior cohousing, por ejemplo, está pensado para personas mayores que quieren mantener su autonomía cuidándose unas a otras. La cooperativa hace una cesión de uso a las personas, pero no se queda la propiedad, que se mantiene en la cooperativa, de tal manera que no hay posibilidad de especular con la vivienda.

¿Cuál es su tasa de morosidad entre la clientela?

-Tenemos una mora muy baja, de apenas el 1% -la media del sector financiero ronda el 9%- y lo fue también cuando hubo picos de morosidad cercanos al 20%. No hacemos ninguna tontería con el dinero y no tenemos ningún apetito por meternos en operaciones especulativas. Además, conocemos muy bien el sector en el que trabajamos y comprobamos que aquellos a los que nos dirigimos, sobre todo cooperativas y pequeñas asociaciones.

¿Qué tipos de productos ofrece a sus clientes?

-Ofrecemos un servicio financiero completo, con cuentas corrientes en las que es posible domiciliar nóminas y recibos, con tarjeta para pagar y sacar dinero de cajeros. Y también ofrecemos depósitos.

En Italia cuentan con red de oficinas, pero en España solo poseen la de Bilbao, con delegaciones en Madrid y Barcelona. ¿Cómo puede hacerse alguien cliente?

-Por Internet se puede hacer todo. Uno se puede convertir el cliente y también en socio, que supone una aportación mínima de 300 euros. Somos además de las pocas cooperativas de crédito que mantiene la lógica tozuda de una persona un voto, independientemente del capital aportado.

¿Cómo les ha afectado la crisis financiera de los últimos años?

-La evolución de los indicadores, con unos márgenes de intermediación muy bajos, nos afecta como a todos. Hay que adaptarse. Nosotros lo hemos hecho y obtenemos unos humildes resultados todos los años. Pero al mismo tiempo se ha producido un descubrimiento del desastre que ha supuesto la gestión de las entidades financieras tanto en España como en Italia, donde hemos visto hace no mucho la caída del Montei dei Paschi, la entidad financiera más antigua del mundo. Todo esto nos refuerza en el mensaje y, aunque mucha gente pueda pensar que proyectos como el nuestro surgen de la indignación, la realidad es que esto no es así. Nosotros nacimos mucho antes de 2008, cuando mucha gente no veía problema en el sistema financiero y parecía que había dinero para todos.