Juez de línea

Raro, raro, muy raro

Por Félix Monreal - Domingo, 19 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h.

Son raros estos partidos. Cuesta mantener el interés y la atención incluso como osasunista. No digo ya como periodista, con frases que suenan repetidas de la semana anterior y que ya parecían copias de las de siete días antes. Partes de la situación ya asumida de que tu equipo es el más débil, que no gana nunca y parece difícil que pueda volver a ganar de aquí al final. E incluso si gana sabes que no va a servir para nada a efectos de clasificación. Para nada. Y que en esta agónica cuenta atrás quedan todavía diez jornadas por consumir y ganas dan a veces de pedir la retirada del equipo por inferioridad manifiesta, devolver esos diez puntos arrancados en este tormento de Campeonato, cerrar el estadio y ya si eso volvemos la próxima temporada. Pero no;lo que resta es un castigo al que ha condenado la directiva a Osasuna, y que debe soportar de la mejor manera posible la plantilla y también el aficionado, aunque tenga la sensación de que han jugado con sus ilusiones, han hecho trizas el único proyecto con fundamento de los últimos años, y ahora ser de Osasuna sea poco menos que convertirte en el hazmerreír de la categoría, que tomen a tu club por un mal chiste futbolero y que más que la desidia de los rivales acabes provocando compasión cuando no pena. Lo que está pasando, a lo que hemos llegado de la mano de Sabalza, Canal y Vasiljevic, se resume en 44 segundos, el tiempo de comenzar a rodar la pelota y de que un defensa casi marque en propia puerta desde medio campo no se sabe si en un despeje, una cesión o un control desorientado;o en que tres minutos después, en un pase del Betis a nadie, a Clerc le pilla entrando en calor y a Vujadinovic sin las gafas de cerca porque no ve la jugada que se cuece delante de sus narices. Y gol. Tú ves eso sin saber lo que ha pasado en estos meses en Osasuna y te preguntas quién le ha dado el pase de Primera a ese grupo indolente, quién es el genio que los dirige, cómo han podido llegar hasta aquí...

Es muy raro ese equipo, fuera de competición, sin objetivos, sin norte, sin plan, sin entrenador que instruya, ordene y racionalice. Un grupo sin método de juego y tirando solo del manual de supervivencia. Sus gestos les delatan: jugadores que ya no se enfadan cuando, desmarcados, no reciben un pase del chupón de turno;gente sobria como Oier intentando sacar el balón de tacón dentro del área y propiciando una ocasión de gol;algunos menos buscando el lucimiento personal aunque no terminen una jugada;rematando otros a ver si entra y salvo mi culo... Si es que hasta el rival se acaba contagiando;lo vimos con Las Palmas y ayer en el Betis, que resolvió el compromiso en menos de media hora, sesteó con el balón en los pies, arriesgando nada, sin ánimo de hacer sangre, como buenos compañeros porque el día de mañana, verdad, nunca se sabe... ¿Y la hinchada rival? Pues asiste muda al partido, tranquila, comiendo pipas, comentando lo bueno que esta el tiempo o los planes para Semana Santa... Ya ni te cantan aquello de “puta Osasuna...”.

Es todo raro en el entorno de un Osasuna que siempre ha competido hasta el final y nunca en su larga historia de 96 años ha quedado al margen de todo con casi un tercio de Liga por delante. Rara la alineación, raro el descarte de futbolistas que merecen al menos estar en la convocatoria para sobreponerse a un mal día, rara la elección de otros que no van a seguir aquí... Todo se contagia, y cuando al frente del club hay una directiva con comportamientos raros, difíciles de entender pero más todavía de explicar, la imagen y hasta la identidad del club se difumina. Desaparece. Muy raro todo.