“Me carga esta época del artista discursivo-parlante;el arte está irreconocible”

Anda cree que es la obra la que tiene que ‘hablar’ al público, al que sí cree que hay que facilitarle el acceso al arte

Lunes, 20 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h.

pamplona- La expresión de Anda refleja extrañeza cuando se le pregunta por el arte actual: “El arte contemporáneo, y la escultura en concreto, para mí están irreconocibles. Estamos en la época del artista discursivo-parlante. De grandes textos, cuantas más elucubraciones mejor... Y me carga bastante. Entiendo que haya gente que lo vea de otra forma, pero para mí es la obra la que te tiene que hablar”, afirma. Reconoce que le “fastidia cuando se escriben esos textos tan filosóficos, tan alejados de nuestro lenguaje... a mí me hacen alejarme del arte. No conecto con ello. Antes hacía el esfuerzo. Ya no. No tengo tiempo”, dice.

Lamenta que el arte contemporáneo se haya convertido más “en un estudio sociológico” y de cifras de compra-venta que en “una necesidad de comunicarse con el otro, con el mundo. “Esas cifras con las que se queda la gente no son lo más importante. El arte tiene otro valor. Y si lo que quiere transmitir una obra no llega al público, también puede ser problema de que el arte no se acerca bien a la gente. Pues vaya una historia...”, lamenta. O peor, en muchas ocasiones detecta que de parte de los propios artistas “no hay ningún interés en comunicar”. “Hay interés en venderse, en que si estás bien conectado y relacionado, eso salga en los papeles y estás ahí. Yo, haciendo abstracción, sí quiero llegar a la gente”. De hecho, tiene claro que estará muy presente en la próxima exposición de Alzuza. “Antes no solía hacerlo, inauguraba y luego me retiraba. Pero me he dado cuenta de que cuando expones y estás allí mismo, en la sala, y hablas con la gente que muestra un interés y le explicas el cómo y el por qué, es enriquecedor. Está muy bien que la obra sugiera otras cosas en las que tú no habías pensado, pero también saber el cómo te ha surgido como artista esto. Ya que le dedicas todo, tu tiempo, esfuerzo y capacidades, me agrada mucho cuando eso le llega a alguien”, reconoce.

Quiere aprovechar la oportunidad de conexión con el público que le brindará el Museo Oteiza porque cada vez expone menos. “Hace nueve años de mi última individual en Iruñea, en la Ciudadela. Y, de verdad, no pensaba que iba a exponer más en Pamplona. Porque veo una falta total de interés... Una exposición para mí es una ofrenda. Te dedicas al arte y lo ofreces. Pero si no tienes ninguna respuesta al margen de la de familiares, colegas...”. De aquella exposición en Ciudadela se quedó bastante decepcionado. “Llevé allí una selección del trabajo de muchísimos años. Esa exposición venía de Barcelona y allí sí que tuvo otra acogida. Allí me quedé encantado”. Aquí, cree que se hacen las cosas por hacer, pero sin creerse el valor que tienen. Aun así, acoge con esperanza la noticia del futuro proyecto para Ciudadela, Hiriartea, “porque es un espacio privilegiado. Tener ese oasis en una ciudad, y si le das vida y contenido... Ojalá”, desea.

El gran problema que detecta es que “la oferta y la demanda no se corresponden, no tienen nada que ver. Y es paradójico;nunca ha habido tantos museos, tantos espacios expositivos. Pero luego rascas un poco y no hay contenido de valor... Y es una pena porque la cultura te deja un poso. Si te gusta la música y escuchas música, o si ves mucho cine, te deja un poso. Si ves muchas exposiciones, también. Lo mismo que si viajas”, reflexiona. - Paula Etxeberria

la pregunta ‘prohibida’

¿Qué te ha parecido la exposición?

La sinceridad escasea. Anda reconoce que nunca pregunta al que ha visto una de sus exposiciones qué le ha parecido: “Me he dado cuenta después de tantos años de que la gente, cuando te pregunta eso, quiere que le digas estupendo, no lo que realmente piensas. Es una pregunta para pasar la mano por el hombro. Por eso yo nunca lo pregunto”. Y eso que le “encanta hablar, debatir de arte, contrastar ideas”. Pero quizá vive en demasiada soledad. “Soy cada vez más un anacoreta”. Ni siquiera se conecta al mundo a través de las nuevas tecnologías. “No tengo ordenador ni teléfono móvil. Sé que pueden ser herramientas estupendas, pero me quitaría un tiempo el ponerme al día, y a la hora de hacer lo que yo quiero materializar, mi escultura, todo eso no me va a solucionar nada... Si tengo una idea, dibujo o la hago en barro”.