Caiga quien caiga

Por Félix Monreal - Lunes, 20 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h.

Luis Sabalza ha mentido a los socios, ha ocultado información relevante, ha regateado resoluciones judiciales, ha hecho un uso perverso de los fondos del club, ha perpetuado durante su mandato malas prácticas de las investigadas juntas directivas anteriores y ha incumplido sus promesas a los dueños del club. Sabalza debería dimitir ipso facto si, como ha dicho, quiere a Osasuna. La información que publica hoy este periódico desvela una forma de actuar -particular o inducida por otros- que descubre una administración del club opaca, unas actuaciones relevantes por su monto económico que se esconden a los socios y unos comportamientos que, por retorcidos, solo pueden dar pie a más sospechas. Y así, con este modo de proceder, no se puede dirigir un club, menos todavía si, como Osasuna, tiene pendiente un profundo proceso de regeneración del que Sabalza y su junta habían prometido ser adalides. Veintisiete meses después de su toma de posesión no hay motivos ni datos objetivos para pensar que con Sabalza al frente Osasuna recupere el recto orden sino que, al contrario, los indicios apuntan en otra dirección.

Lo que ha ocurrido con Vasiljevic es todavía más preocupante porque expone una manera de proceder que pese al cambio de dirigentes, a los datos desvelados por la investigación, a los modos de manejarse de puertas a dentro y de espaldas a los socios por unos y por otros, pese a todo lo que vamos conociendo del caso Osasuna y de sus diferentes piezas asociadas, expone, digo, unos manejos implantados, asentados en el tiempo y a día de hoy no desterrados. Sabalza no solo no lo ha hecho sino que por lo que aparece en estas páginas les ha dado continuidad en lugar de destaparlos, porque ese fue uno de sus compromisos cuando accedió a la presidencia y dijo que si encontraba alguna sorpresa desagradable dentro de la gestión anterior lo transmitiría a los socios. Si lo de Vasiljevic no era una sorpresa desagradable (cobraba en negro desde 2011) me gustaría saber en qué categoría la coloca el presidente. Intentar arreglarlo extendiendo dos cheques a una sociedad que factura trabajos a Osasuna para que esta en segunda vía haga frente a unas deudas de negocios personales de un empleado (previo acuerdo entre el club y los demandantes) no es una sorpresa, es un escándalo, no es desagradable, es turbio.

Me pregunto muchas veces qué nivel de degeneración hay en el fútbol profesional para que un aficionado (y antes Defensor del socio) elevado a la condición de presidente de un club caiga en esas redes y acabe, en mayor o menor medida y en apenas dos años, participando como una pieza del sistema. Sabalza subrayó la palabra transparencia el día de su toma de posesión: ¿qué le ha empujado a olvidarlo tan rápido? ¿Por qué, por ejemplo, mantiene a un gerente heredado del mandato de Archanco;por qué asumió en un puesto que mueve tanto dinero en operaciones a Vasiljevic;por qué contrata a un asesor como Canal, vinculado en negocios con el anterior, al que luego inviste de director general;por qué nunca atendió los avisos de quienes le advertían de que se estaba metiendo en un charco...?

Por qué, por qué. No hay, no ha habido respuestas. Alguna evasiva, un querer ponerse de lado. Señalar a otros como culpables. Veremos qué respuesta da a la información de estas páginas, si tiene alguna justificación. Si opta por el silencio, con una asamblea extraordinaria de compromisarios convocada para el jueves, los dueños del club deberían pedirle responsabilidades allí mismo. No se puede seguir consintiendo estas prácticas con todo lo que está sufriendo Osasuna y el osasunismo en los últimos años. Porque si algo puso de manifiesto la explosión del caso Osasunaes que en el supuesto club ejemplar, el que vivía de la buena imagen por la escrupulosa gestión de otros tiempos, había muchísimas zonas oscuras, como para ilustrar miles de folios en un juzgado. Y que todo el mundo sabía, había oído o le contaron algo. Y el reproche de “por qué no lo contáis en los periódicos…”. Todos hemos aprendido, además de que quien tiene información ahora aporta documentos y no solo conversaciones de barra de bar. La transparencia que no ofrece la directiva la defienden los medios de comunicación y debe ser una exigencia de los socios. Caiga quien caiga. Aunque sea el presidente de Osasuna.