Aranburu justifica la reforma fiscal por los 3.200 millones de deuda y los recortes sociales heredados de UPN

Indica a Beltrán que “lo letal es el fraude y la evasión” Destaca que el Impuesto de Sociedades es “el más bajo del Estado”

Andoni Irisarri Javier Bergasa - Viernes, 16 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h.

pamplona- La situación financiera de Navarra cuando en julio de 2015 aterrizó el actual Gobierno era muy diferente a la de hoy. Navarra no tenía tesorería;acumulaba 3.200 millones de euros entre la deuda pública y los 2.850 de hipoteca de los peajes en sombra generados durante los últimos mandatos de UPN;y arrastraba una electoralista reforma fiscal pactada por regionalistas, populares y socialistas cuyos efectos impidieron recaudar cerca de 100 millones en un momento crítico para las arcas forales. Con todo ese panorama, el Gobierno decidió llevar a cabo una reforma fiscal “urgente, pero gradual”, con la que empezar a recuperar el pulso de la inversión pública y desandar la senda de los recortes.

Hoy, las medidas puestas en marcha por el actual Ejecutivo al poco de llegar ya tienen su efecto: crecen los presupuestos de Educación (7%), Salud (6%), Desarrollo Económico (18%), Desarrollo Rural (11%) o Derechos Sociales (13,5%) y además se cumple con el objetivo de estabilidad presupuestaria. Todo, a costa, entre otros factores, de una subida progresiva en el impuesto de IRPF que es de unos 70 euros en las rentas de 30.000 €.

Pero eso no quita para que ante todos estos datos, proporcionados ayer en el Parlamento por el consejero de Hacienda, Mikel Aranburu, la portavoz parlamentaria del PPN, Ana Beltrán, siga considerando que la reforma fiscal es “letal” y “sanguinaria”, que “explota” a las clases medias y que aleja la inversión de Navarra. Efectos de lo que vino a llamar “fiscofilia”, y que vaticinó como perjudiciales para el futuro.

Sin embargo, Aranburu se encargó de realizar un repaso rápido por la situación de unos impuestos que poco tiene que ver con la que pinta la oposición. A la ya mencionada progresividad del IRPF, el consejero añadió que el mínimo exento del Impuesto sobre el Patrimonio se ha situado en el término medio de 500.000 €, las tarifas no se han modificado y los bienes afectos a las actividades empresariales de las personas físicas son 100% deducibles hasta el millón. Sólo a partir de esa cifra se deduce el 80%, con una medida que afectaría a 9.000 personas y cuyo impacto en los ingresos sería de 4 millones.

sociedades: el más baratoTampoco consideró preciso que se diga que el Impuesto de Sociedades perjudica a las empresas. Aranburu recordó que el tipo nominal para las grandes firmas que facturan más de 10 millones de euros ha pasado del 25% al 28% (extendiéndose sus efectos a unas 700 empresas);se mantienen los tipos reducidos para pymes y microempresas -“con tipos menores que los del entorno”, aseguró- y se conservan los beneficios fiscales por contratación e investigación, lo que sitúa a Navarra como una de las comunidades -“si no la más”- con el Impuesto de Sociedades más bajo y beneficioso del Estado. Algo que, incomprensiblemente, criticó Beltrán, quizá sin caer en la cuenta de que es Montoro en el régimen común quien ha limitado este tipo de beneficios “dejando al régimen común peor que al foral”. “Me deja usted estupefacto, porque en este caso Montoro nos ha adelantado por la derecha en esos límites a Sociedades para cuadrar las cuentas, porque no nos engañemos, al Estado no le cuadran”, apuntó Aranburu.

Números que permiten al consejero considerar que “se están cumpliendo los objetivos, se está revirtiendo esa situación suicida que arrastrábramos” y se camina por una senda bastante distinta al panorama que dibuja la oposición. Eso no quita para que el consejero asumiese que, “una vez cerradas las liquidaciones de IRPF y Patrimonio”, se analizarán los datos y se extraerán conclusiones. “A mi juicio, letal no es la reforma: lo que es letal son el fraude y la evasión”, concluyó.