San Fermín tiene acento argentino

Los centros navarros y vascos del país andino celebraron las fiestas en honor al ‘Morenico’ con actos que comenzaron en junio.

Reportaje de Nazareth Bernhardt - Domingo, 16 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

el 9 de julio es una fecha marcada en el calendario de cualquier argentino: un día como tal de 1816, el país del asado, del dulce de leche y del tango firmaba la Declaración de Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la actual Argentina, respecto a España. Una fecha que cada año se celebra con un gran festivo nacional. Pero este pasado 9 de julio tuvo también una marca especial para varios vecinos de todo el país: sus centros navarros y muchos de los vascos rendían homenaje a San Fermín, con celebraciones que se alargaron desde los últimos días de junio.

Uno de ellos fue el Centro Navarro de Buenos Aires, fundado en 1895 en el barrio porteño de Montserrat. Ahora sito en el distrito de Almagro, los actos comenzaron con un partido de pelota paleta (modalidad argentina de pelota pala) el día 6 en el que participaron cuatro parejas. Como manda la tradición, el 7 de julio hubo misa en honor al Santo y los festejos mayores se reservaron para el domingo 9, con chupinazo, dantzas y comida organizadas en la sede del centro. Pese a que el lanzamiento del cohete y los bailes estaban programados en la calle, el invierno porteño obligó a trasladarlos al frontón, lejos de la lluvia, donde los gigantes europeos recibían a las casi 220 personas que se sumaron a la fiesta;son réplicas idénticas a las figuras de Josephamunda y Joxemiguelerico traídas especialmente desde Pamplona hace cerca de una década. “Acá adentro no los podemos bailar”, apuntó con pena Ariana Miranda, una de las organizadoras de la fiesta en la capital argentina. Después de una sesión de dantzas, la fiesta pasó del frontón al primer piso, donde los asistentes, en su mayoría descendientes de inmigrantes navarros, se preparaban para comer.

Entre ellos, dos jóvenes navarras que, a más de 10.000 kilómetros de casa, no quisieron perderse la oportunidad para ponerse de punta en blanco y pañuelico rojo al cuello. Nerviosa por ver cómo los argentinos celebran San Fermín estaba Patricia González Alonso, una joven de 24 años, estudiante de Turismo y vecina de Buztintxuri, que lleva casi cinco meses en Buenos Aires de Erasmus. “No me he querido perder la fiesta por querer sentirme un poco más cerca de Pamplona, necesitaba sentir lo que se siente en San Fermín”, señalaba González que, por segunda vez en tres años, se pierde los festejos en honor al santo morenico. La joven pamplonesa destacaba la “ilusión” que le hacía “vivir la fiesta con descendientes navarros” y ver cómo desde tan lejos “lo celebran así”. Para sentirse casi como en Pamplona, Patricia González se rodeó de un tupido grupo de jóvenes llegados desde todo el Estado: Barañáin, Bizkaia y Gipuzkoa, Madrid y Valencia.

Ataviada de rojo y blanco impolutos, Silvia Primo Bueno animaba a jóvenes y mayores a participar en los bailes. Desde el 19 de mayo es la nueva presidenta del Centro Navarro y de sus 182 socios y, para ella, la celebración de este año, coincidente con la independencia argentina, fue “una doble fiesta de patria y alma que no debe dejar de celebrarse con algarabía”. Primo, con tres de sus cuatro abuelos llegados en los años 30 de Lumbier y Echálaz, destacaba que vivir los Sanfermines en Buenos Aires “es una emoción muy grande. Desde chiquita celebrábamos siempre el 7 de julio y, desde el Centro Navarro, nos esmeramos por mantener las tradiciones”.

ROSARIO, PARTIDA DOBLE La capital de la provincia de Santa Fe, Rosario, es la tercera ciudad más grande del país y su centro navarro, fundado en 1913 y a punto de llegar a los 400 afiliados, es el mayor en número de socios de la Argentina. Muy cerca está la localidad de Funes (fundada en 1875 y cuyo nombre se debe a un político con este apellido navarro), donde se levanta el único frontón reconocido oficialmente y que contó, para su construcción, con una ayuda del Gobierno Foral en 1992. Allí se celebró a finales de junio un torneo de pelota, como antesala a los festejos sanfermineros.

Fueron pocos los que se perdieron alguno de sus 13 actos, repartidos en siete jornadas, desde el 30 de junio hasta el 16 de julio, como detalla un programa a todo color que nada tiene que envidiar al de Pamplona y en el que aparecen felicitaciones institucionales de la presidenta Uxue Barkos y del alcalde Joseba Asiron. “Y eso que son tiempos difíciles”, presumía por lo bajo Nora Gómez de Iturrat, exdantzari y directora del centro rosarino y nieta de una pareja de inmigrantes de Los Arcos. El programa está formado por actividades tan sanfermineras como el chupinazo, torneos de mus, chocolatada con churros, espectáculos de dantzas y música, kalejiras y comidas organizadas por las peñas. Porque sí, el Centro Navarro de Rosario está formado por cuatro peñas: la Única, la Jarana, 7 de Julio y la peña Osasuna;cada una con su blusa y pañuelicos distintivos.

Pero el día que nadie quiso perderse fue el sábado 8, el día grande. Más de 250 personas acudieron a la cena organizada por La Jarana en la que las protagonistas fueron las magras de jamón con tomate y platos de sopa Juliana. La fiesta siguió hasta entrada la madrugada, con un pequeño parón a las 3.00 horas (8.00 hora peninsular) para ver en vivo y en directo el encierro de los de Victoriano del Río.

La fiesta seguirá hoy, cuando se celebrará por las calles de Rosario una kalejira con gigantes, kilikis y zaldikos, al son de los txistus, hasta que la jornada termine con un Pobre de Mí. “No dejamos de lado ninguna fiesta navarra e intentamos festejarlas todas como si estuviéramos en esa tierra tan querida”, subrayaba Gómez de Iturrat, quien destacaba que el papel de los socios en los centros de la diáspora es mantener “el legado de los que un día vinieron aquí”. “Nos vemos con la responsabilidad de seguir con las costumbres y culturas navarras”, concluyó.

DE NORTE A SURA solo dos calles de distancia del centro navarro de Rosario se levanta el Zazpirak Bat, la casa vasca de la capital santafesina. Allí también celebraron San Fermín por todo lo alto el día 8, con una cena en la que no faltó tortilla, txistorra, ni la música ni las dantzas, además de la presencia del cuerpo de baile del Laurak Bat, la euskal etxea más antigua del mundo, ubicada en el barrio porteño de Montserrat, y que en marzo cumplió 140 años. Cerraron las celebraciones con una comida íntima al día siguiente.

Argentina cuenta con cuatro centros navarros (Buenos Aires, Rosario, Bolívar y Mendoza) y 101 vascos registrados. El país recibió una importante cantidad de inmigrantes navarros durante todo el siglo XX, especialmente entre los años 30 y 60. La diferencia en número entre las casas navarras y vascas se debe no solo a la cantidad de inmigración recibida, sino también a la dispersión de los llegados: la superficie de Argentina es casi cinco veces mayor que la de la Península Ibérica. Bien por proximidad física como ideológica, muchos navarros y sus descendientes se encuentran asociados a centros vascos, como también lo están inmigrantes cántabros, riojanos o leoneses.