la carta del día

Ya te diré lo que es San Fermín

Por María Garagalza Lizarraga - Domingo, 16 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

son mariposas que delinean cada rincón del cuerpo la noche del 5 de julio / esperando desplegar sus alas y echar a volar cuando el sol asoma por las retinas de cada uno de los pamplonicas, / es un bombeo de sangre infinita que resuena cada sonrisa cuando la mecha va a ser prendida, / es aquella nota sostenida que aparece dibujada en el cielo en forma de jota / y hace a San Fermín llorar. / Es la palabra ilusión pintada en la sonrisa de cada niño que expectante espera a los gigantes, / es ser cometa y lazo que acompañe cada baile, / es dejar que cada repique de campanas y cada melodía que resuena en todas y cada una de las paredes de la ciudad, organice los latidos del corazón. / Es el sentimiento pamplonica más puro anudado al cuello, / es una marea de carmín y blanco que se convierte en el epicentro de la más ferviente emoción / con ondas perdidas en medio de una gran multitud. / Son las dianas acompañadas por la Pamplonesa, / el baile de la era acariciando el parpadeo de los gaiteros, / y recorrer las calles con las innumerables Txarangas, / es atravesar la tierra con cada paso que avanza implacable siguiendo el ritmo de la música que resuena imparable por cada rincón de Pamplona, / es que cada fuego encienda el cielo y desvele los sueños de aquellos que alzan la vista para verlos. / Son corazones que trabajan a jornada completa haciendo guardias en las noches desveladas / y agarrar todos y cada uno de los momentos en los que la sal de las fiestas da sabor a las horas que tímidas se enternecen con todas y cada una de las miradas. / Es sacar a bailar lo mejor de cada sonrisa, / beber la locura a sorbos lentos y pausados, / perderte y dejar que tu mano toque el cielo, / mientras suplicas al tiempo que se detenga cuando el tan solo quiere echar a volar. / Es una risa templada en un amanecer desordenado / y lienzos que retratan albas inacabados. / Es algo que cala hasta los adentros, / que atraviesa el alma y eriza la piel dando cobijo a numerosos escalofríos. / Y esto, sí que es San Fermín.