Mesa de Redacción

Blanco y en botella

Por Víctor Goñi - Domingo, 16 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

se comprende perfectamente la aversión personal a quienes uno considera cómplices de los verdugos de su compañero de sigla. Pero cuesta entender desde la perspectiva política que se censure la asistencia de uno de los concebidos como secuaces del extinto terrorismo a un homenaje en recuerdo del correligionario asesinado, en tanto que reconocimiento presencial a quien fue víctima de una atrocidad como Miguel Ángel Blanco. Y más cuando se ha venido exigiendo con todo fundamento ético a la izquierda aber-tzale oficial la asunción del injusto daño causado por ETA. Como la crítica de Alfonso Alonso escapaba a toda lógica desde la óptica del interés general, cabía colegir que obedecía a un afán partidario por patrimonializar el dolor generado por la violencia de persecución. El devenir de los hechos lo confirmó, pues la exjuez Manuela Carmena, que salvó la vida en la matanza de Atocha por un milagroso cambio de cita, hubo de escuchar de los prebostes del PP acusaciones prácticamente de filoterrorista. Y todo por cuestionar que se desplegara en la balconada del madrileño consistorio que rige una pancarta en alusión exclusiva al infortunado Blanco con el argumento, no de silenciar la sinrazón de ETA, sino de no menospreciar al resto de sus víctimas. Proclaman la unidad pero procuran la fractura. Blandiendo a cada ocasión el pervertido Espíritu de Ermua. Deplorable.