“La falta de ética está en otras dietas, en otras actuaciones y en otras formaciones políticas”

Pese a los momentos “desagradables” que le ha supuesto el juicio en el Tribunal de Cuentas, Uxue Barkos celebra que quienes promovieron la demanda no han conseguido su objetivo. “Han intentado acabar con el cambio, pero lo han hecho más fuerte”, apunta

Una entrevista de Ibai Fernandez Fotografía Patxi Cascante - Domingo, 16 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Pamplona- Argumenta Uxue Barkos que nunca tuvo dudas de que la sentencia sería absolutoria, pero admite que un proceso “tan largo” acaba generando un desgaste personal, sobre todo en el entorno familiar. “Es lo que se busca en un proceso de estas características, con tan poco sustento y tan poca seriedad: el agotamiento del rival”, señala la presidenta del Gobierno, que recibió la noticia en plenos Sanfermines y cuando se cumple el ecuador de la legislatura. “Nunca pensé que llegaríamos hasta aquí”, lamenta.


¿Está satisfecha con la sentencia?

Es clara, sí, pero no dice nada que no dijeran antes la Fiscalía, el Supremo, o la Cámara de Comptos, porque había muy poco fundamento en las acusaciones. Aquí a un señor no le salen las cuentas porque dice que los fines de semana no se trabaja y me atribuye más de dos meses de vacaciones. A partir de ahí se monta un periplo judicial de cuatro años. Pero contrariamente a lo que alguno pueda pensar, hay muchos políticos que trabajan muchas horas. En mi caso queda acreditado además por la relación de viajes aportada por el Congreso.

¿Se celebraron todas las reuniones?

Por supuesto, y puede que alguna más que no se contó. De hecho, cuando se modifica el sistema de justificación y se exige que las reuniones sean en el Ayuntamiento y con registro oficial, se demostró que era posible y más. Aunque luego muchas de ellas no se cobraran porque se superaba el límite.

¿Las 13 dietas al mes?

Eso es. Aquí se ha querido manipular la información para sostener acusaciones sin fundamento. El Ayuntamiento pagaba un máximo de 13 reuniones al mes, de las que la mitad eran plenos y comisiones que ya tenían constancia oficial. El resto, reuniones de grupo. ¿Alguien cree que un grupo municipal no se reúne seis veces al mes? Eso, y más.

¿También en fin de semana?

Hay pocas profesiones en las que se cierre la persiana el viernes a la tarde. Sanitarios, periodistas, policías, hostelería... La mayoría de las profesiones, incluso aquellas que no están vinculadas al fin de semana, tiene momentos que toca trabajar. Los políticos también. Yo trabajaba todos los sábados por la mañana. Lo sabe mucha gente porque les he casado yo, y por eso no cobrábamos. ¿Eso quiere decir que trabajamos siete días a la semana? No, claro, sería inhumano. Pero trabajábamos muchos fines de semana, y muchos festivos. Es la realidad.

¿Todos los concejales?

No tengo ninguna duda. Es más, creo que trabajarían mucho más de lo que aquel sistema pedía demostrar.

Una de las mayores confusiones en torno a las dietas se ha producido con el número de reuniones. Se declaraban muchas más de las que se cobraban. ¿Por qué?

Porque lo fijaba el sistema de justificación que fijaron los alcaldes Yolanda Barcina y Enrique Maya. Nosotros solo decíamos el número de reuniones, y se pagaban un máximo de 156 al año, aunque fueran muchas más. Y como el sistema era bastante peculiar, quienes lo conocían bien lo han sabido retorcer perfectamente para inflar las cifras.

¿En qué sentido?

En el número de reuniones por ejemplo. Para que no salieran los días se eliminaban los meses de verano, todos los fines de semana, festivos... pero se contaban las que no se cobraban. Y lo mismo con las retribuciones. Hace poco un periodista, bien informado, se sorprendía cuando le expliqué que nunca he cobrado 200.000 euros, como se decía, que eso era la retribución de todos los concejales de NaBai, el principal grupo de la oposición, en dos legislaturas. Se sorprendía. Ese ha sido el nivel de engaño.

¿Es lo que más le ha molestado?

Sí, la manipulación interesada para intentar hacer un caso donde no lo había, equiparándolo a otros que nada tenían que ver. Pues no. La falta de ética está en otras dietas, en otras actuaciones, en otras formaciones políticas. Esto es lo que molesta. Por eso se ha intentado mezclar. Pero no, no todos actuamos igual. Puede que el sistema no fuera el mejor, pero no acepto que suponga falta de ética de todos los concejales, ni mucho menos.

¿Cree que la polémica surgió para tapar las dietas de Caja Navarra?

No es casualidad que empiece justo cuando estalla el escándalo de la Caja. De hecho, se repiten los términos y los argumentos cuando nada tienen que ver. Se quiso confundir la realidad para equiparar actitudes y éticas. Como si los 120 euros que cobra un concejal no liberado por el trabajo de todo un día fuera lo mismo que los 5.000 euros que se cobraban por dos reuniones consecutivas de media hora por hacer la vista gorda de lo que pasaba en Caja Navarra. Era algo infantil, pero que no era fácil frenar porque en frente había una maquinaria muy potente que ha logrado alargar cuatro años una deriva judicial sin recorrido.

¿Ha visto complicidad de la Justicia en todo este proceso?

No, pero sí creo que la Justicia debiera dotarse de resortes para no permitir que las trifulcas partidarias se utilicen con fines políticos, que es lo que ha ocurrido aquí. No hay más que ver las fechas. El caso llega al Tribunal de Cuentas en víspera de la campaña de 2015, cuando todos saben que UPN puede perder el poder en las instituciones.

¿Cree que se han sabido defender bien? Verdad o no, mucha gente se ha creído las acusaciones.

Pese al acoso que hemos sufrido logramos la confianza de los ciudadanos. Así que entiendo que sí. Lo que pasa es que la campaña ha sido brutal, y con las armas que teníamos en su momento, no era fácil. Pero a pesar de nuestra debilidad, creo que nos hemos defendido con una enormes sensatez y capacidad. Sobre todo porque lo que teníamos era honradez y convicción política.

¿Pensó en dejarlo?

No. Al final, aprendes a vivir con la presión, a no dedicarle más tiempo del necesario. Pero ha habido momentos de una persecución sañuda. Han sido cuatro años de proceso judicial, pero seis de acoso mediático.

¿Eso no lo pueden decir también otros dirigentes políticos?

Es verdad que en todos los partidos hemos podido vivir algo así. Pero a este nivel creo que no. Se ha llegado a contratar un perito caligráfico para intentar demostrar que falsificaba firmas. Se me ha acusado de ocultar patrimonio, de esconder acciones de una empresa mía cuando era una aportación de 1.200 euros a Euskalerria Irratia. Y cuando ven que eso no produce el daño que esperaban es cuando se arranca el periplo judicial. Se ha utilizado hasta el cáncer para intentar probar que falté a alguna reunión municipal.

¿Le ha dolido eso?

Desde luego fue algo miserable. Sobre todo porque tengo un equipo que puede acreditar que hice una campaña electoral desde el salón de mi casa. Trabajábamos allí, grabábamos los vídeos, hacíamos las notas. Eso se puede ver. Querer utilizar eso, como se ha hecho, es la quintaesencia de la miseria humana y de la falta de nobleza en la desesperación por buscar hacerme daño.

¿Se siente especialmente dolida con alguien?

No, me siento bien acompañada y querida por los míos. Pero sí voy a hacer un reproche muy severo a una oposición que en estos cuatro años lo ha aprovechado de una manera infame. Y eso delata debilidad.

Lo curioso es que las afirmaciones más duras se han producido en los últimos meses.

Sí, cuando han visto que el cambio se les hacía insostenible, que el cuatripartito, con sus errores y aciertos, llegaba al ecuador en buena forma y con una buena gestión. Es entonces cuando deciden atacar llevando a Madrid una guerra de banderas que no existe, vendiendo un Apocalipsis económico irreal y dañando la imagen de la presidenta.

Ese, en cierto modo, es el papel de la oposición.

Es legítimo buscar el desgaste del Gobierno, lo hemos hecho todos, pero no con cualquier arma. He sentido vergüenza cuando he oído a alguno de quienes han hecho uso y abuso de este caso, como Javier Esparza, decir que en política no todo vale. Hay que tener una cara muy dura. Pero bueno, así son las cosas.

¿Se la guarda para el futuro?

No, pero estas cosas retratan para el presente y para el futuro. Y uno de los más retratados es el presidente de UPN. ¿Cómo puede decir, en pleno siglo XXI, que me teletransporto a Madrid? Los militantes y votantes de UPN, quienes confiaron en él, se merecen otro tipo de oposición.

¿Qué desgaste ha sufrido la figura política de Uxue Barkos?

Quizá algo en su momento, pero sobre todo entre quienes no ven con simpatía mi posición política. Es normal, porque les sirve para decir: “Vosotros también”. Pero la gente sabe que los ataques se han centrado en mí porque ahora estoy al frente del Gobierno, y porque antes podía representar un espacio transversal imprescindible para el cambio.

¿Qué le ha parecido la actuación de los grupos del cuatripartito?

Este caso también se ha utilizado para erosionar al cuatripartito, para buscar grietas. Pero afortunadamente no se han dejado, por lo que les estoy política y personalmente muy agradecida. Sinceramente lo digo. Sobre todo en lo personal. Les pedí confianza y me la han dado.

¿Se planteó en algún momento un escenario de condena?

No.

¿Y por qué decidió Geroa Bai denunciar a Maya y a Barcina ante el Tribunal de Cuentas?

Porque vimos un riesgo de que lo que se condenara fuera el sistema de justificación de las dietas, y que solo me obligaran a devolverlas a mí porque era la única denunciada. Que es en definitiva lo que buscaba la acusación para acabar de hacer ruido y confundir a los ciudadanos. Así que Geroa Bai pidió que, si se va a investigar el sistema, que se investigue a quien lo instauró y lo mantuvo.

¿Tiene sentido ahora la denuncia?

Nosotros siempre hemos defendido la legalidad del sistema. Pero la Fiscalía ya ha dicho que hay motivo para que se analice y la sentencia de la juez lo reafirma de forma severa. A partir de ahí, ya depende del Tribunal de Cuentas, no de Geroa Bai.

¿Considera que la sentencia fortalece el cambio de Gobierno?

Creo que sí. Han querido acabar con el cambio, pero lo han hecho más fuerte. Todo lo que ataca al cambio, al Gobierno y al acuerdo cuatripartito con cuestiones ajenas a la gestión y a la coherencia nos fortalece. De una forma u otra, todos hemos sido foco de estos ataques. Eso puede generar momentos de tensión y algún traspié, que es lo que se busca también, pero al final cohesiona y fortalece, ya lo creo.

¿Llegado el ecuador de la legislatura, hay un punto de inflexión?

Lo que la sentencia del Tribunal de Cuentas hace es dejar al desnudo la falta de resorte político real y de alternativas de la oposición. Queda desguazada una estrategia que lo que pone en evidencia no es solo que no había nada en mi caso, sino que esta oposición no tiene nada más que ofrecer. Eso es tremendo. Quedan dos años por delante y hay que presentar una alternativa a este Gobierno. Pero de la oposición no llega nada constructivo.

¿Es optimista de cara al futuro?

Sí. Lo que no quiere decir que no tenga momentos de duda, de reconocer errores. Pero soy optimista porque sé que vamos a dejar a los navarros una Navarra mucho mejor de la que nos encontramos. Con unas cuentas saneadas, mirando a la Europa atlántica, con un mejor sistema de atención a los más necesitados, con una sanidad y educación que empieza a recuperar el rumbo y con una planificación económica rigurosa que hacía mucho tiempo que no había. Claro que soy optimista, y enormemente orgullosa.