La mejor lucha por la vida

En ‘The best day of my life’, el primer documental de González Molina, seis personas demuestran el valor que hay que tener para pertenecer a la comunidad LGTBI en algunos países del mundo.

Un reportaje de Ana Oliveira Lizarribar - Miércoles, 26 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

se considera “carne de ficción”, pero no pudo rechazar la propuesta. Era demasiado tentadora. Aunque, como contador de historias, la modeló para que los seis relatos de los seis personajes que protagonizan este proyecto en favor de los derechos de la comunidad LGTBI constituyeran una sola y potente historia de valor y lucha frente a las adversidades, que en algunos países son muchas y muy serias. Así es como Fernando González Molina dio forma a The best day of my life, su primer documental, una cinta que podrá verse en octubre en unas pocas ciudades -“espero que Pamplona sea una”- y que luego iniciará su periplo por festivales internacionales antes de verse en televisión.

“Prisa Video, productora audiovisual del diario El País, tenía mucho interés en documentar el World Pride de este año porque lo consideraba un momento histórico, ya que, además, coincidía con el Summit, la Conferencia Mundial de los Derechos Humanos, pero no querían hacer un reportaje al uso”, cuenta González Molina (Pamplona, 1975), que pudo aceptar porque, si bien casi siempre anda con la agenda colmada, en esta ocasión tenía un hueco. “Les dije que sí y les comenté que quería que se articulara a través de historias de personajes y que, aunque fuera un documental, me gustaría que tuviera una parte muy cinematográfica, de modo que los protagonistas se cruzaran al final en Madrid”, después de contar su vida diaria en sus respectivos lugares de origen. Esto es, Ruth, en Uganda;Max y Nick, en Novgorod (Rusia);Timo, en Francia, y Abril y Geena, en España. “Hay historias más dramáticas, otras más íntimas, las hay también muy tremendas, pero todas tienen el denominador común de la identidad sexual y la problemática que eso supone”, añade el director de películas como Palmeras en la nieve y El guardián invisible, entre otras, que con este trabajo ha descubierto un género muy interesante. “La realidad es tan rica, tan poderosa y tan espectacular que encierra grandes historias como estas, que también tienen planteamiento, nudo y desenlace”, afirma el director navarro, que se confiesa “enganchado al documental” por la libertad que implica.


un viaje tranquilo, salvo en rusiaEl proceso de trabajo también fue nuevo para él. El punto de partida fue la elección de los países, “por una especie de intuición”. “Teníamos claro que queríamos que una de las historias sucediera en África, y a poder ser, que fuera de una mujer”, indica González Molina, que para esta labor contó con la experiencia de dos redactoras. Una de ellas, experta en este continente, barrió las redes sociales hasta encontrar a Ruth, una activista lesbiana que lucha por los derechos LGTBI en Uganda. “Ser homosexual allí es muy complicado, existe una gran persecución, pero a la vez ha crecido un activismo beligerante y eso me atraía mucho”. Algo parecido sucedió con Rusia, donde el hostigamiento a esta comunidad es brutal. “Buscábamos militantes anónimos que no fueran conocidos ni vivieran en las grandes ciudades”, y encontraron a Max y a Nick, una pareja de Novgorod, “que llevan una asociación deportiva gay y les han atacado ya varias veces, pero ahí siguen”. Precisamente, fue en Rusia donde el equipo vivió un episodio inquietante, aunque salió airoso. Y es que, tal y como informamos en estas páginas, una tarde fue retenido en la comisaría de Policía porque, según les dijeron, les faltaba un papel para poder realizar ese trabajo. “Nos tuvieron unas ocho horas haciéndonos preguntas y revisando la documentación;básicamente creo que querían bloquear nuestro trabajo”, opina el director.

Para otro de los personajes ficharon a un deportista incluido en el programa de actividades del World Pride, concretamente a Timo, nadador francés sordo y homosexual. “Esa doble singularidad también era muy interesante para el documental”. Por último, las dos mujeres españolas “aparecieron de casualidad”. “Las directoras de casting con las que trabajo me dijeron que había una chica en Almería con una historia preciosa y súper potente a la que tenía que conocer”, y de ahí surgió Geena, una artista transexual. Y en el caso de Abril, nuevo nombre de Abel Zamora, conocido dramaturgo de Madrid, “me comentaron que se encontraba en pleno proceso de cambio, hablé con él y nos dijo que estaba dispuesto a contar su historia para nosotros”. Como broche, el equipo filmó el viaje de los seis al World Pride de Madrid y su encuentro en esta cita festiva y reivindicativa. “Fue emocionante, pero también muy estresante, porque teníamos a personas de distintos orígenes e idiomas y nos teníamos que mover por una ciudad en la que había millón y medio de personas en la calle, así que fueron días complejos”. Aunque también “mágicos”, porque los protagonistas se conocieron ante la cámara, algunos entablaron amistad y “vivieron lo que es ser homosexual en España”. “Ver sus caras ante una bandera multicolor ondeando o ante una pareja de chicos besándose sin que les pasara nada fue muy bonito”.

Sin duda, para Fernando González Molina este proyecto ha sido toda una aventura personal y profesional que le ha enseñado a desprenderse de artificios y “a centrarme en la esencia”. “Si tienes buenos personajes y un equipo poderoso, puedes contar historias fantásticas con pocos medios”, dice. Y respecto a los protagonistas, reconoce que les admira. “Son muy valientes;me han conectado conmigo mismo. Me he dado cuenta de que vivimos en un país privilegiado en el que los homosexuales podemos casarnos, podemos expresarnos, mientras que hay lugares en el mundo en el que les castigan, les violan, les humillan... Admiro que sean tan valientes para vivir su vida como quieren en sus países y que hayan sido tan generosos y hayan querido compartir su historia públicamente con nosotros”. “A veces estás encerrado en tu realidad, incluso pensando en la taquilla de tus películas y de repente sales al mundo y ves la cantidad de dificultades con las que deben enfrentarse muchas personas todos los días”, afirma, “orgulloso” de haber realizado este documental.

El proyecto está ahora en fase de traducción y montaje y estará finalizado para octubre, cuando se estrenara en algunas salas. Después viajará por festivales, como Sundance, por ejemplo, ya que Sundance TVes una de las productoras. “Lo importante de este trabajo es dar testimonio, así lo moveremos cuanto podamos”, termina el director pamplonés.