Carta a la sardina

Daniel Ezpeleta http://danielezpeleta.wordpress.com - Sábado, 12 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Fresca, luminosa, sugerente. La sardina en verano está para comérsela. A la brasa del sarmiento, un lujo. A los que nos gustan las sardinas nos parece un capricho fino. Ella es el cebo universal en tierra y en la mar. Allí alimenta peces mayores y aquí en tierra a grupos de amigos y o familias con la excusa de una sardinada. Se alimenta la cercanía, el roce, la batalla del joven con el viejo, del niño con todos. Se ríe, se canta, se come y se bebe. Y para final: café, copa y puro;perdón, que ya no se dice así;se dice: “café, copita y porrete”.

Los tiempos cambian. En fin, es pasarlo en flores, solaz y contento;la ternura: leve como el agua;y la harina, bailando al viento, al pie o dentro de un búcaro negro etrusco. Allí se olvida que la historia es monótona, como la miseria de los hombres. Cerca de la playa, en el monte, cerca del desierto o de un faro es un sitio bueno para ser feliz. Frescos olores a entrañas del mar. Sardinas a la brasa de sarmiento de viña austera. Un beso de calidad. On egin. Que aproveche.