Talento

Por Javier Otazu Ojer - Sábado, 12 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

¿Qué es el talento? ¿De dónde viene? ¿Vivimos realmente en una economía del talento, de manera que aquellos que tienen más, ganan más? Este un debate que sirve para obtener conclusiones prácticas.

Podemos definir el talento como una capacidad innata para realizar una actividad determinada como un deporte particular, el arte o algún tipo de disciplina profesional. ¿A qué personas asociamos con la palabra talento? El compositor Wolfang Amadeus Mozart puede ser el primero de la lista. Pintores como Picasso, cantantes como Frank Sinatra, escritoras como Ana María Matute, actores como Robert de Niro, deportistas como el recientemente retirado Usain Bolt o Michael Jordan están también asociados al talento. Sin embargo, cuanto analizamos estos casos comienzan a surgir diferentes sombras. Ya Malcolm Gladwell demostró, con su célebre regla de las 10.000 horas que para ser hábil en cualquier tipo de disciplina se debe trabajar durante todo ese tiempo. Es mucho, sí. Ello nos lleva a una primera conclusión: más importante que el talento es el trabajo y el esfuerzo. Esta idea debería estar implantada desde los primeros cursos escolares;muchos niños que son buenos para cierta actividad se duermen en los laureles y no terminan de desarrollar todo su potencial. Una pena enorme, ¿verdad? Así pues, ya sabemos que un talento específico sin un esfuerzo asociado sirve de poco. Ahora bien, ¿de dónde viene el talento de una persona? Claro que tiene componente genético, pero primero se debe detectar y después se debe desarrollar en un entorno adecuado. Pongamos una persona con una habilidad especial para la pelota que haya nacido en Indonesia: no se podrá detectar el talento, ya que esa actividad no se realiza en su país de origen y, como consecuencia de ello, su entorno no es el adecuado para desarrollarse. Eso nos lleva a la idea de que se deben buscar mecanismos educativos para conocer el talento de los niños que acuden a la escuela.

Es posible que un estímulo adecuado sirva para desarrollar un talento. Un niño que tenga un talento especial para jugar al ajedrez (curiosamente, el tercer deporte en licencias mundiales después del fútbol y del atletismo) no puede profundizar en el mismo si no conoce las reglas del juego. Pero es que además se debe tener pasión, curiosidad y ganas de jugar partidas, y ahí es donde el entorno tiene una importancia enorme. Ello pasa por establecer los incentivos adecuados para los hijos y los padres: torneos atractivos para todos (muchos restaurantes tienen éxito al tener zonas especiales de juego para niños;es un ejemplo claro de entorno adecuado) en los que los padres tengan algún entretenimiento adicional además de ver las partidas y en el que los hijos aspiren no sólo al primer puesto. Disfrutar de cada partida, del viaje, de la compañía de otros niños con la misma afición o de una comida conjunta es un buen estímulo para ir a jugar torneos de ajedrez.

La intuición nos dice que es más fácil desarrollar un talento especial con dos aspectos que nos ayudan a llevar una vida más serena y feliz: la pasión y la curiosidad. ¿Quién conoce alguna persona feliz que no haga las cosas con entusiasmo o que no tenga interés por conocer más del mundo que le rodea?

Una forma útil de desarrollar el talento es no focalizarse en un único tema: en un mundo que avanza dentro de un marco global en el que las diferentes disciplinas del saber se integran entre sí, la capacidad de detectar patrones ocultos es fundamental. En otras palabras, si una persona se dedica a la astronomía no le va mal aprender algo de música o de baile. ¿Acaso no podemos considerar el Universo como algo armónico lleno de constelaciones que bailan en esas noches de verano estrelladas que tanto nos gustan? Es posible que saber algo de un tema sirva para explicar algo de otros. Por ejemplo, en un reciente artículo de prensa, un doctor en física aplicaba sus conocimientos para explicar la situación del mercado laboral en España. Sorprendente, ¿verdad?

Por último, ¿premia la economía al talento? ¿O se necesita padrino? Primero, si alguien tiene un talento especial que no está valorado en el mercado, claro que no. Por ejemplo, el campeón mundial de lanzamiento de azadas no aspira a obtener una gran cantidad de dinero. Se debe conformar con un trofeo y un jamón. Segundo, un padrino ayuda muchísimo. En caso contrario, se trata de abrirse un pequeño hueco y saber abrirlo poco a poco. En el mundo de hoy, existen muchas personas con un talento especial que no lo han explotado por no haber sabido venderse. Y es que la palabra vendedor (que asociamos a las viejas enciclopedias) no está bien valorada en la sociedad. Sin embargo, todos estamos vendiéndonos constantemente.

En fin, conviene aprovechar la época veraniega para reflexionar, pensar en nuestros talentos, desarrollarlos y aprovecharlos.

El autor es profesor de Economía de la UNED de Tudela ‘www.asociacionkratos.com’