Música machista

“TÚ ERES EL JEFE Y YO LO RESPETO”. | Los expertos piden poner coto a Letras como esta que normalizan la discriminación

Un reportaje de P. Álvarez y M. González - Sábado, 12 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

La gran popularidad del reguetón entre los jóvenes ha puesto en el punto de mira las letras de sus canciones y el machismo que algunas transmiten, pero esta tendencia no es exclusiva de este género. Más allá de Despacito o del polémico Maluma, el pop y el rock tampoco se libran del sexismo. Y tampoco las mujeres cantantes están exentas de caer en este machismo musical imperante: polémica fue Hey Mama, del DJ David Guetta y que canta la trinitense Nicki Minaj, cuya letra en castellano dice: “Sí, yo hago la comida;sí, yo limpio” o “Sí, tú eres el jefe y sí, y yo lo respeto”.

Porque el machismo o el control de los hombres sobre las mujeres está extendido en la música, en una sociedad donde, además, el 33% de jóvenes de entre 15 y 29 años considera inevitable o aceptable en algunas circunstancias “controlar” a su pareja, según datos del informe Percepción de la violencia de género en la adolescencia y la juventud.

Si no se combate el machismo en las canciones, muchos de los jóvenes acabarán normalizando esas conductas de desigualdad y dominio del hombre sobre la mujer que se repiten una y otra vez en sus letras, alertan organizaciones de mujeres. Por ello, valoran la iniciativa del Instituto Vasco de la Mujer -Emakunde- de elaborar listas musicales para evitar las que contienen letras machistas y la del cabildo de Tenerife, de retirar una ayuda a un concierto del cantante Maluma por el contenido de sus canciones.

En la actualidad, el foco recae con especial atención en el reguetón que los jóvenes escuchan “en bucle” con letras como Bonita, del colombiano JBalvin: “Y esto no para hasta que estés sin conciencia / hay que perder la paciencia y que sueltes las piernas”.

También muy popular es el rap, otra variedad musical que, al igual que los ritmos latinos, recoge machismos. En España, el rapero Costa rima en la canción Labios tatuados: “La pego y la araño, en el club o el baño / no voy a dejar de darte hasta que te haga daño”.

“Esas letras son la doctrina del machismo, el permiso para hacer aquellas cosas que luego conducen al menosprecio, la dejación e incluso la violencia hacia las mujeres”, asegura la presidenta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, Ana María Pérez del Campo.

Las letras de la canciones “son el reflejo de la sociedad en la que vivimos, porque nuestra sociedad es machista”, opina la vicepresidenta de las Mujeres Jóvenes, Mumia Braña.

Desde el Instituto de la Mujer explican a Efe que “dada la influencia de la música como instrumento de socialización (siempre desde el respeto a la libertad de expresión y creación), algunas letras pueden constituir un refuerzo de las actitudes machistas que aún anidan en nuestra cultura, sobre todo entre los más jóvenes”.

¿Pero qué se puede hacer para que esas canciones dejen de machacar a los jóvenes con mensajes de dominio y discriminatorios? Para la jurista y activista feminista Pérez del Campo estas situaciones hay que atajarlas y deben hacerlo los responsables institucionales en el ámbito de sus competencias.

“Bajo ningún concepto se puede consentir ni tolerar que haya canciones que difundan mensajes machistas y deben tomar nota los gobernantes en primer lugar y los partidos políticos, después. Las organizaciones de mujeres ya estamos actuando, porque mientras otros están de vacaciones, nosotras estamos aquí trabajando y denunciando”, añade.

Incide en que las personas aprenden por repetición de conductas y valores y advierte de que “las letras de las canciones se repiten machaconamente una y otra vez, en la cabeza de los jóvenes”. “No es el momento de conformarnos con el parecer general y repetir siglo tras siglo lo que dicta el sistema patriarcal”, reflexiona.

Para la representante de Mujeres Jóvenes, una asociación formada por chicas de entre 18 y 30 años, la herramienta para combatir esos mensajes es la educación en igualdad. “Al final esas canciones las vamos a escuchar” en la vida diaria y “como no podemos hacer desaparecer de repente el machismo en nuestra sociedad, hay que educar en igualdad y sensibilizar para que los jóvenes sean conscientes de lo que escuchan y lo que significa, para que tengan un espíritu crítico”.

“Ya hay mucha juventud concienciada, pero también hay jóvenes que terminan escuchando esas canciones sin darse cuenta del contenido que tienen y normalizan ese machismo”.