Navarra recupera casi 6.000 empleos

Industria: De los ERE a una realidad 4.0

Navarra ha recuperado casi 6.000 de los 15.900 empleos industriales perdidos durante la crisis. El sector, fuente de riqueza durante años, ha sorteado dificultades y afronta una transformación digital clave para su futuro

Un reportaje de Juan Ángel Monreal Fotografía VW Navarra - Domingo, 10 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Que la crisis iba en serio, Navarra lo empezó a entender algo más tarde. No en 2007, cuando llegaron los primeros rumores del apocalipsis financiero, ni siquiera tampoco en septiembre de 2008, cuando quebró Lehman Brothers. Aún quedaba entonces la esperanza de que el crack no durara demasiados meses.Fue seguramente entre octubre y noviembre ese mismo año, cuando, decenas de empresas comenzaron a presentar Expedientes de Regulación de Empleo. Y, sobre todo, cuando algunas de las fábricas con más historia de la Comunidad Foral descubrieron sus debilidades.

Apenas en unas semanas, Dana puso sobre la mesa 71 despidos;Robert Bosch dejó el aire la continuidad de su fábrica en Pamplona y Koxka, aquel gigante surgido en 1966 en unos talleres de la avenida de Gipúzcoa, anunció su intención de despedir a 190 personas. La antigua Ibérica del Frío, en cuya historia no falta ningún ingrediente, simboliza como pocas otras empresas la historia de la industria en Navarra, un sector que ha recuperado casi 6.000 de los 15.900 cotizantes a la Seguridad Social perdidos entre 2008 y 2013 y de cuya estabilidad, desarrollo y capacidad innovadora dependen en gran medida la economía navarra.

Porque Koxka se instaló en Landaben cuando el polígono aún tenía más terrenos cultivados que naves industriales. Creció en los 70 y en los 80, hizo compras, aprovechó una peseta barata para vender en el exterior. Y, poco a poco, se convirtió en un gigante, con otras fábricas a su cargo, con una marca respetada en decenas de países. Cientos de supermercados compraron sus arcones frigoríficos. Cotizó en Bolsa, hizo ganar dinero a sus dueños y a sus trabajadores, entre los mejor pagados del sector. En 1999 fue vendida por casi 120 millones de euros y pasó por distintas manos. La falta de una dirección competente, los elevados costes y la competencia -antiguos directivos abrieron solo a unos kilómetros y con costes mucho menores una firma con la misma actividad- terminaron por sentenciarla.

Su cierre fue dolorosísimo y no exento de episodios turbios, como un primer ERE que se convirtió en una limpieza sindical, y un cambio posterior de propiedad que dejó la firma en manos de un fondo buitreque saqueó lo que quedaba de la empresa, hoy refundada con capital navarro aportado por antiguos directivos y trabajadores. Koxka pelea en 2017 por recuperar el tiempo y los clientes perdidos sin que se le escape el tren del futuro: este año había previsto duplicar su facturación y superar de nuevo los 200 empleados. La mayor parte procede de la antigua Koxka. Vieron en primera fila su desmoronamiento y algunos son llamados a trabajar únicamente cuando hay pedidos suficientes. Y con el salario del convenio del Metal, un 40% inferior al que percibían hace unos años. Pero existe al menos un plan de futuro y los 3,5 millones invertidos en I+D+i en los últimos dos años tienen como principal objetivo lanzar una gama de producto capaz de integrarse en las tiendas conectadas e inteligentes que son ya una realidad.

hasta 2020

Plan Industrial: 33% del VAB

Objetivo: 6.000 empleos

De taller a multinacional;de la extinción a un futuro de conectividad tras afrontar una traumática reducción de costes. Como Koxka, ahora denominada K Refrigeración y una de las que tiene un futuro más incierto, muchas otras fábricas navarras han transitado por un camino similar desde que a mediados de los años 60 la actividad industrial tomó cuerpo en la Comunidad Foral. Hoy el sector da empleo a más de 62.000 personas de forma directa “y el objetivo es crear unos 6.000 puestos de trabajo hasta 2020”, explica el Gobierno de Navarra, que ha aprobado este año un Plan Industrial que quiere elevar hasta el 33% el valor añadido que aportaría el sector industrial a la economía navarra. Se mantendría así una constante del sector en los últimos años: “Cada vez son más las empresas industriales que están introduciendo las nuevas tecnologías en sus cadenas productivas, lo que hace que el valor añadido de la industria aumente a un ritmo mayor que el de la generación de empleo”, explica el Plan Industrial de Navarra, elaborado desde el Departamento de Desarrollo Económico y en el que ha colaborado el departamento de Consultoría de AIN.

Va a costar, por tanto, crear empleo en el sector que mejores salarios ofrece por término medio. Pero, a cambio, la industria se convierte en un cierto refugio en momentos de crisis, incluso en un periodo tan duro como el vivido entre 2007 y 2013. En esos seis años, la Comunidad Foral perdió un 18,4% del empleo en el sector, la segunda cifra más reducida del Estado, por detrás solo de La Rioja. Muy por debajo del sufrimiento vivido en la CAV (-25,6%) o en Catalunya, donde se quedaron por el camino tres de cada diez puestos de trabajo.

Estas dos comunidades comparten sin embargo un sector servicios mucho más potente que el navarro, con mayor masa crítica y con mayor valor añadido en numerosas actividad. Un elemento clave para un futuro en movimiento, en el que la industria necesita adaptarse no solo a una competencia mundial, sino a la disrupción que suponen las nuevas tecnologías. “En la Nueva Industriainteractúan varias tendencias: la especialización creciente para generar mayor valor, la complejidad de la realidad económica, que precisa de servicios altamente especializados y la tendencia a externalizar cada vez más servicios. La combinación de estos factores hace que sea necesario contar con un sector de servicios sólido, cualificado e innovador que contribuya a la mejora de la competitividad de las empresas de la industria”, explica el plan.

El futuro es presente

Datos y conectividad

Digitalizarse o morir

Tras casi cinco años de resistencia, en los que solo Volkswagen Navarra aportó buenas noticias -por el camino solo quedaron más de 15.000 empleos sino cerca de 1.200 empresas- las fábricas navarras comenzaron a comienzos de 2014 a crear empleo. Y casi sin tiempo para recuperarse afrontan hoy una transformación digital inevitable. Quien no lo haga, quien no sea capaz de aprovechar la mayor cantidad de información y datos para mejorar su sistema productivo, morirá. De forma abrupta en algunos casos o de manera mucho más lenta en otros.

La digitalización, la implantación de tecnologías 4.0, es “clave” para lograr un crecimiento empresarial, explicaba esta misma semana Izaskun Goñi, directora general de Industria del Gobierno de Navarra. Con casi un 79% del tejido industrial compuesto por micropymes (menos de diez trabajadores en plantilla), el crecimiento de las empresas es uno de los objetivos de se marca el plan: “Es fundamental que las empresas crezcan en tamaño -suele repetir José Antonio Sarría, presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra-, influye tanto en términos de innovación, como de productividad e internacionalización”.

El tamaño no es la única debilidad que detecta el Gobierno de Navarra en el tejido industrial. “Hay una industria diversificada, con una amplia contribución a la riqueza y al empleo de la región y contamos con empresas tractoras en distintos sectores, pero el nivel tecnológico es medio-bajo y el esfuerzo en I+D, que ya era bajo, ha retrocedido durante la crisis”, explica el Plan Industrial en su análisis de fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas. Entre estas últimas, dos son las que destacan: la baja proporción de industrias en las nuevas cadenas de valor y el “escaso nivel de implantación” de las tecnologías 4.0.