Una década detrás de la pancarta

Los ERE, el cierre de empresas y las huelgas generales dispararon la conflictividad entre 2009 y 2013

Un reportaje de Juan Ángel Monreal. Fotografía Unai Beroiz y Patxi Cascante - Domingo, 10 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Desempleo y conflictividad social van de la mano y solo hay que echar un vistazo a las tablas estadísticas del Ministerio de Empleo para comprobarlo: 2013, el año en que el paro tocó techo, registró también el mayor número de huelgas y de horas perdidas de la última década. Las convocatorias generales, rara vez unitarias en Navarra, tienen algo que ver en ello, pero también los conflictos localizados en las fábricas que mayores recortes de empleo han padecido desde 2007.

De ello podrían hablar en Alsasua, que se ha acostumbrado a mirar a su empresa principal, Sunsundegui, con cierto temor. La firma de carrozado de autobuses parece haber encontrado al fin una cierta estabilidad, pero el principal municipio de Sakana ha sufrido la crisis económica en primera línea y su tasa de desempleo llegó a superar el 20%. El cierre de la planta de Gamesa, con 130 trabajadores, sacudió a toda la comarca en 2010 y originó una intensa campaña de movilizaciones, desde Pamplona hasta Bilbao. No se evitó el cierre, pero la judicialización emprendida por el sindicato ELA permitió que el Tribunal Supremo declarase nulos los despidos. La empresa tuvo que pagar a todos los trabajadores que denunciaron.

Las movilizaciones tampoco evitaron el cierre de Inasa, histórica empresa de Irurtzun que en su tiempo llegó a dar empleo a más de 800 personas y hasta donde llegaban autobuses con trabajadores desde Pamplona o el norte de Navarra. Como en caso de Koxka, Inasa terminó en manos de un fondo buitre que en junio de 2012 anunció el fin de la actividad, con 168 trabajadores. Los trabajadores trataron de evitar el desmantelamiento de las naves, en las que el Gobierno de Navarra prevé invertir cerca de ocho millones de euros para crear un nuevo polígono industrial.

2012 y 2013 fueron sin duda los años más duros de la crisis en Navarra. Y entre ambos ejercicios se desarrollaron 170 huelgas en las que participaron más de 52.000 trabajadores y se perdieron unas 94.000 horas de trabajo. Más del doble de las que habían de producirse en los tres años siguientes, entre 2014 y 2016.

Y si Koxka atraviesa la crisis casi de punta a cabo -el primer ERE fue anunciado en 2008 y el concurso de acreedores no fue resuelto hasta bien entrado el año 2015-, otros dos conflictos sorprendieron por su virulencia entre 2015 y 2016. El primero de ellos, el de Faurecia en Burlada, se saldó con el cierre de la empresa, que contaba en el momento del anuncio con 191 personas en plantilla. No hubo opción de reindustrialización de la nave y todo lo que se consiguió fue retrasar la clausura total hasta finales del año pasado.

Menos doloroso fue el conflicto de TRW, firma histórica del sector del auto en Navarra y en la que se anunció un ERE de 250 despidos que únicamente fue llevado a efecto en parte. También en este caso las movilizaciones fueron intensas y el gerente de la compañía, que llegó a intervenir en el Parlamento de Navarra, tuvo que escuchar los abucheos de buena parte de la plantilla cuando abandonó la cámara foral. Finalmente los despidos se redujeron de manera significativa (a 123) y la empresa ha seguido contratando a trabajadores eventuales.