la carta del día

Arte contemporáneo: la agonía (I)

Por Natxo Barberena - Domingo, 10 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

algo está pasando en el arte contemporáneo que cada vez hay menos artistas presentes exponiendo su obra;se cierran más galerías de arte;centros de arte contemporáneo hasta ahora dedicados a exponer se reciclan en centros de producción para residencias de artistas y laboratorios experimentales;las salas de exposición públicas se reducen valorando más la exposición de colecciones que lo que hacen los propios artistas;al público de forma casi mayoritaria no le interesa lo que se produce;y se están extinguiendo porque no se renuevan ni crecen, las colecciones públicas y privadas.

Para intentar entender a dónde hemos llegado hay que destacar algunos de los momentos clave del Arte desde finales del S.XIX a la actualidad:

- Los impresionistas rompen la tendencia academicista hasta entonces reinante. Los cánones de belleza y composición clásicos se desechan, se deja de plasmar la realidad para empezar a expresar la impresión que le genera esa misma realidad.

- El cubismo rompe con la figura descomponiéndola en múltiples planos que se expresan simultáneamente.

- La abstracción y el suprematismo reducen la forma a la mínima expresión.

- El dadaísmo junto al surrealismo inventan una nueva realidad y elevan a la categoría de objeto artístico todo aquello que el artista decide seleccionar.

- El collage, en vez de inventar formas nuevas, se basa en la suma acumulativa de objetos y formas ya existentes para componer algo nuevo.

- El auge de la fotografía hace que sea innecesario copiar la realidad a través de la pintura y escultura.

- El arte pop eleva a arte toda la publicidad y la cotidianeidad, al cambiar de escala los objetos los descontextualiza y los vuelve artísticos. Se da más peso a la seriación, a la repetición de la obra y al valor efímero del éxito.

- El Art.-brut considera que hasta las creaciones de los locos o de los aficionados sin formación previa artística es arte.

- El arte conceptual, donde la idea es más importante que la obra.

- Joseph Beuys nos hace creer que toda persona es un artista, une arte y vida siendo el arte el motor del cambio. Es la democratización del arte, son artistas hasta los que no se consideraban como tales.

- El happening, la performance, la instalación, le dan un valor a lo efímero. La creación se produce en el momento de la exposición misma para su rápido disfrute para luego desecharlo, no queda rastro, a lo más algo filmado. Se produce una puesta en escena colaborativa y multidisciplinar.

Con una simplificación necesaria, sabiendo de la complejidad de todo este proceso, podemos decir que hemos asistido a un auténtico boom del arte. Al sentirse cualquiera artista, nos hemos encontrado que cualquier rama relacionada con el arte (diseño, artesanía, grafitis, publicidad, montajes, fotografía, gente aficionada...) produce artistas, que se sienten como tales y que el mercado los ha valorado. Como afirma Mario Perniola en su libro El arte expandido: “Las fronteras del “arte” se han expandido hasta tal punto de poder incluir casi cualquier cosa (..) Se abre ante nosotros un horizonte artístico ilimitado. Cualquier cosa puede ser calificada como arte…”.

Esto ha supuesto que, en esta sociedad del consumismo, se genere tal cantidad de obra que se produzca un auténtico colapso de objetos y productos a todos los niveles. La saturación de obras hace que sea imposible introducir en el mercado más obras y menos aún venderlas. Sumado además que es ésta la era de la información y comunicación global donde todo está interconectado y cualquier novedad se conoce en segundos... pretender crear algo diferente, si no está hecho ya, en cuanto lo haces público te lo copian y lo reproducen de inmediato con múltiples variantes por lo que dejas de ser el único. Esto empieza a conllevar que toda obra esté repetida hasta la saciedad, por lo que es imposible hacer una colección original, distinta. Las galerías se cierran porque no ofrecen nada distinto a lo que circula por la red y que es muy fácil obtener. Los artistas almacenan sus obras teniendo serios problemas de espacio en sus talleres. Y el mantenimiento de las obras contemporáneas, por la peor calidad de los materiales y técnicas utilizadas, está siendo un auténtico calvario en las colecciones públicas y privadas. El arte contemporáneo empieza a morir de éxito.