Mesa de Redacción

Teoría del simplismo, lo legal y lo democrático

Por Joseba Santamaria - Domingo, 10 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

a la larga lista de paridas que adornan el deambular político de Rajoy en las dos últimas décadas, el presidente del Gobierno acaba de lanzar otra frase para añadir a ese penoso cuadro de honor: “Lo que no es legal no es democrático”. Por supuesto, la historia y el derecho están llenos de ejemplos de leyes antidemocráticas y sólo basta repasar todo el entramado legal que dio cuerpo a la dictadura franquista para dar cobertura jurídica a sus tropelías y castigar la disidencia de quienes las denunciaban o se oponían a ellas para rebatir que lo legal no es necesariamente democrático. O vale repasar los avances democráticos, sociales, laborales y civiles desobedeciendo la legalidad vigente que los prohibía o perseguía en ese momento. Una frase que contiene una reflexión que no tiene un pase y no menos estúpida que aquella de un plato es un plato y un vaso es un vaso, o la de los hilillos de plastilina en referencia al vertido de toneladas de petróleo en el desastre medioambiental y económico del Prestige en Galicia, o la de la niña de las chuches para explicar el compromiso del contra la subida del IVA que incumplió nada más ganar las elecciones o la de mi primo, el del cambio climático para defender las tesis negacionistas. Aunque para mí, la más gloriosa e insuperable es la tenemos que fabricar máquinas que nos permitan seguir fabricando máquinas, porque lo que no van a hacer nunca las máquinas es fabricar máquinas a su vez.Son sólo algunos ejemplos. Hay muchos más lapsus y trabalenguas entre absurdos e ininteligibles. Tampoco es importante: semejante bagaje intelectual no le ha impedido llegar y seguir más o menos cómodamente en la presidencia del Gobierno pese al inmenso saqueo de las arcas públicas y empresas privadas que ha cometido el PP que preside. Y quizá pueda ser incluso una estrategia para sacar rendimiento electoral a la simpleza más absurda como discurso político. Y entre tanta metedura de pata, errores y torpezas y con Catalunya como argumento político único para centrar las consignas gubernamentales que luego repiten tal cual los medios de comunicación, pasan otras cosas que se cuelan como si no hubieran ocurrido en realidad. Se confirma la estafa del rescate de las entidades financieras -principalmente las viejas cajas de ahorros-, que ha costado decenas de miles de millones a los ciudadanos. Mintieron Rajoy, De Guindos, Soraya Sáenz de Santamaria y todos los altos cargos del Gobierno y del PP que aseguraron sin rubor a la opinión pública que aquella operación -esa sí, de más que dudosa legalidad- no costaría un euros a los contribuyentes. O se declara secreto y se oculta su contenido a la oposición y a los ciudadanos el acuerdo de venta de armamento militar a la dictadura saudí cuando aún resuenan los ecos de las críticas a este país por su vinculación ideológica y financiera con el terrorismo yihadista tras el atentado en Catalunya. O se confirma el pozo de corrupción que es el caso Gürtel con la confesión -y habrá más- del número dos del ex presidente del PP en Madrid, Ignacio González, del cobro de una comisión de 900.000 euros. Han ocurrido más cosas en el Estado, pero parece que no hubieran sucedido. Y eso, hay que admitirlo, es un mérito de Rajoy y un démerito de sus adversarios políticos. Le basta con fumarse un puro, leer el Marca y teorizar la boutade que lo que no es legal no es democrático y tan pancho.