Ley de Policías: en beneficio de los Altos Mandos

Lunes, 11 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

la negociación del proyecto de ley de Policías de Navarra parece que está llegando nuevamente a su fin. Y en este segundo intento de negociación después de su paralización en el Parlamento durante el periodo veraniego, únicamente los sindicatos corporativos de Policía Foral están negociando.

Y si bien en un principio se planteaba una negociación ambiciosa, en la que se iban a tratar de arreglar la mayor parte de los problemas que tenía Policía Foral, se vislumbra ya la intención clara de las partes: la protección de los intereses económicos de unas elites del colectivo, empeñadas en no ceder en la defensa de sus privilegios;al final, todo ha quedado reducido a eso: la recuperación de lo que han denominado “salarios perdidos”, (en realidad agrandar las diferencias que ya antes existían), con un aumento claro y decidido de las remuneraciones de los componentes de la escala superior de mandos (inspectores, comisarios y comisarios principales). Nada sabemos del encuadre que se pretende para la Policía Foral. Solamente se dice que se pretende sea la policía de referencia para el ciudadano en Navarra, al tiempo que se dejan algunas comisarías territoriales vacías de personal. Nada tampoco en cuanto a cómo se van a cubrir las necesidades de personal en los próximos años. Se intenta cubrir la falta de recursos técnicos y humanos a base de plantear flexibilidad a los policías, aumentar las jornadas que han de prestar servicio, acabando con derechos laborales consensuados y mantenidos durante años. Esta forma de actuar resulta incomprensible para un gobierno que se autodenomina del cambio.

Ha quedado al descubierto finalmente las intenciones de quienes durante todo este tiempo han estado negociando con la consejera de Interior. Era solamente dinero para unos pocos, entre ellos nuestros jefes, lo que se estaba tratando.

El espíritu de la última modificación de la Ley de Policías, a través de la LF 15/2015, en cuanto a la parte de retribuciones se refiere, fue la minoración de las diferencias salariales, al tiempo que se eliminaban las jornadas flexibles y de computo en días, por las injustas desigualdades que producía. Al mismo tiempo, se pretendía una aproximación a la proporcionalidad entre los distintos niveles indicadas en el estatuto de la Función Pública. Con esta idea, en el momento en que se dispusiera de partida económica para la Policía Foral, se aplicarían subidas desde los niveles inferiores, minorando en la medida de lo posible las diferencias existentes.

En estos momentos lo que se plantea es volver a la situación previa a dicha modificación de ley, es decir, mantener las diferencias que existían bajo los gobiernos de UPN y PSN. Y para ello no se escatima en medios. Ni en mentiras. Se habla de ingobernabilidad de la organización, pero en realidad se inventan lo que haga falta, plantean servicios innecesarios o inflados de personal basados en el despilfarro de dinero público, para pedir reformas normativas a todo el arco parlamentario.

En este escenario de manipulación forzada, vuelven a utilizarse las horas extras realizadas por el colectivo. Se ha producido en los últimos meses un aumento notable en el número de horas extra, utilizándose en estos momentos el dato para justificar el cambio normativo. En realidad, han sido nuestros propios jefes-gestores quienes han provocado dicho aumento, incrementando los servicios a realizar en unos casos, aumentando el número de efectivos en otros casos. El resultado es un sobredimensionamiento de los servicios que provoca el aumento de horas, como por ejemplo, a las competiciones de ciclismo en carretera abierta se daba seguridad con 9 efectivos;ahora muchas de ellas se hacen con 12, sin justificación alguna. Y ello a pesar de que en algunos casos se trate de servicios de difícil justificación, por innecesarios. Y se pretende que la consecuencia de todo ello sea el cambio a la nueva norma, que tanto beneficia a los que tienen la responsabilidad de mando.

La gestión de los recursos humanos en Policía Foral es el problema central y principal de la organización. Quien tiene la responsabilidad de la gestión de los mismos, nuestros jefes, harán todo lo posible para manipularlos, y mantener de esta forma los círculos de poder que se han creado. Y para ello cuentan con el director general de Interior y el jefe de Policía Foral, dos cargos políticos hoy, pero que se están garantizando unas buenas condiciones salariales para su vuelta al cuerpo.

Firman este artículo: Óscar Moreno, Alberto Larrañeta y José Marí Eguaras, de ELA-Policía Foral