Tres danzas clásicas en la tarde de las vísperas

Rocamador Dantza Taldea cumplió con su cita de décadas en la tarde del 11 Los maceros estrenaron trajes en el primer desfile hacia la iglesia

Marian Zozaya Elduayen - Martes, 12 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

sangüesa/zangoza- Diecisiete miembros de Rocamador Dantza Taldea , 15 dantzaris y dos txistularis, volvieron ayer a la calle Mayor en la clásica actuación de la tarde del día 11, que precede a la marcha a Vísperas de la comitiva municipal.

Bailaron Ingurutxo, Polca y Jota Vieja de Sangüesa, tres piezas de siempre en su repertorio, y lo hicieron con ganas. “Este es un día muy especial para nosotros en el que cabe todo. Después de la comida y de la sobremesa, bailamos con ganas”, expresaba Iker Aramendia.

La de la tarde del día 11 es una actuación corta, de unos cuarenta y cinco minutos que congrega a los incondicionales cada año en las Arcadas. Para Rocamador Dantza Taldeas es una de sus citas anuales ineludibles, como lo es para el txistulari local, Luis Mari Vital, que pone la nota con el mismo agrado que bailan los dantzaris.

Vital estuvo ayer acompañado del joven Aitor Huarte de Pamplona, que acude los últimos años a la cita festiva en la actuación que precede en la calle a las Vísperas en la iglesia de Santiago.

Los dantzaris dieron paso a la Comparsa, que en Sangüesa no sale al cohete, si no que hace su aparición por la tarde. También con frescura, por ser su primera Kalejira, salieron las dos comparsas, grandes y pequeños para arropar a la Corporación.

DE ESTRENOLa comitiva caminó precedida por la bandera de la ciudad, portada por Javier Solozábal, concejal de la AISS, flanqueado por los maceros, Sergio Sanz Bermejo y Jesús ibáñez Goñi, que ayer estrenaron los nuevos trajes confeccionados por Marichu Jáuregui.

Los anteriores databan de 1947, año en que salieron por primera vez junto a la Corporación los maceros municipales, y estaban inspirados en el antiguo traje de las autoridades municipales del Valle del Roncal. Los hizo el sangüesino, Félix Lobera de Sangüesa. En la etiqueta de 2017, está escrito el nombre de Marichu, una sangüesina comprometida con la ciudad. Ayer los portaban Sanz e Ibáñez , otros dos vecinos comprometidos con Sangüesa en la tarde de las Vísperas.