Silbidos

El inicio del partido

Por Manuel Osorio - Miércoles, 13 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Comenzamos una nueva temporada. En las siguientes semanas iremos analizando los cambios que se han producido en las Reglas. No han sido muchos ni muy relevantes y empezaremos por uno de escasa trascendencia, pero con alguna curiosidad.

Desde siempre el inicio del partido se ha producido con los jugadores de cada equipo situados en su propia mitad del terreno y las hostilidades comenzaban cuando el ejecutor impulsaba hacia adelante el balón poniéndolo en el terreno adversario.

La temporada pasada se produce un cambio sustancial cuando las Reglas autorizan a que el saque pueda producirse hacia atrás. Esta modificación coloca al jugador ejecutor en una posición incómoda para impulsar el balón en esa dirección sin entrar en el terreno contrario. Lo que sucedía en la práctica es que el jugador se situaba antirreglamentariamente en el campo adversario y el árbitro, muy a menudo, hacia la vista gorda.

En esta temporada las Reglas han venido a subsanar esta incomodidad y la regla 8 dice: “Todos los jugadores, excepto el que ejecute el saque inicial, deberán encontrarse en su propia mitad del terreno de juego”. Asunto solucionado, aunque haya habido que cambiar una norma centenaria.

Aprovecharemos para aclarar sobre el saque inicial algunos aspectos más:

Se realizará un sorteo mediante el lanzamiento de una moneda y el equipo perdedor de este sorteo es el que ejecuta el saque inicial porque el ganador elige campo.

Los jugadores adversarios deben encontrarse a un mínimo de 9,15 metros del balón, es decir, fuera del círculo central.

El balón estará en juego cuando sea pateado y se mueva con claridad.

Se podrá marcar gol directamente en la portería del equipo adversario, pero, si se introduce el balón directamente en la portería propia, el gol no será válido y se reanudará el juego con un saque de esquina.

La semana que viene abordaremos un asunto más complicado: los criterios para sancionar las manos.El autor es Vocal de Formación y Relaciones Sociales del Comité Navarro de Árbitros de Fútbol