Un descabello providencial

Ana Rita sufrió 3 avisos en su primer toro;y un acierto con el descabello ante el último le valió una oreja
Sebastián Fernández obtuvo otro trofeo de la mala corrida de Lozano

Manuel Sagüés - Miércoles, 13 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

SANGÜESA- Muy grato es siempre el volver a La que nunca faltó con motivo de toros. Y aunque el primer festejo fue un fracaso por la materia prima, pareció el parto de los montes y puso a huevo un decálogo de argumentos para que esta disciplina se celebre a la portuguesa, tampoco se pude hablar de tedio y de bochornosos rejones: eso se lo dejamos a otros que dan candela sin saber (menos el haber bailao) qué es una subidica o una bajadica del Práu.

El festejo comenzó con dos detalles a revisar por el bien de la liturgia y el orden del espectáculo. 1º: La amazona lusa, tocada con tricornio a la Federica y el granadino, con bonito cordobés, hicieron el pasillo sin destocarse a pesar de ser nuevos en la ciudad. Si se llaman toreros, pues eso: a destocarse cuando toca. 2º: Como pasó en Peralta hace poco, los corraleros debieron sufrir un ataque amnésico, porque escupieron por el toril al último astado, en vez de al primero. Así, Ana Rita ejerció de más novata y Sebastián Fernández de más antiguo. La lusa se retiró de la apertura y tuvo que salir sin probaturas el jovenzano granadino y su infantería.

Trastocado todo lo ordenado en el sorteo matutino, Fernández se las vio abriendo plaza con Iluminado (que tenía que ser 4º). Siendo éste poco colaborador y manso, a la postre resultó el mejor. El chaval montó muy bien, pero toreó no tanto, aunque puso voluntad y todavía más pasión en los alardes. Entre una cosa y otra si mata bien, hubiera tocado pelo. Parecidos argumentos esgrimió y parecido oponente encontró en su 2º, (un 3º que debía ser 2º en orden de lidia). Mató de rejón trasero con excesiva tardanza en el efecto. Sin peso y tibia petición, se le dio una oreja.

Ana Rita gustó más en el desarrollo de sus faenas a pesar de que le tocaron dos astado infames por falta total de casta. Su 1º (un 2º que era para abrir plaza) fue un berrendo cuatreño con mogollón de accidentales en su capa. Peor fue que de salida perdió toda la funda un cuerno.

Aún así, Rita estuvo solvente, resolviendo problemas. Mas una tormenta la asoló e hirió en una mano manejando el descabello. Menos valiente estuvo después con la cruceta uno de sus peones que iba de déjamelo a mí, chavala. Toro al corral y Rita a la enfermería con golpes y cortes. Salió a por el 4º (que era 3º) y fue otro mulo que solo se movía ante los capotes. Se auguró otro bicho al corral. Apareció el nubarrón;de nuevo, el descabello;silencio... Providencia y oreja.