Debajo de la alfombra del coche

Venancio Rodríguez Sanz. - Miércoles, 13 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Voy en un coche por la N-2 (Madrid- Francia), a 200 km/h en contra de dirección. No tengo tiempo para nada. La Policía me pisa los talones. Un helicóptero me persigue. Los coches me pitan. La gente me hace señales, me grita y me insulta. Agarro el volante con fuerza, estoy en tensión. Noto que el paisaje pasa, pero no me percato de él. Tengo todos los sentidos puestos en la carretera. Mis acompañantes me hablan, pero no puedo prestarles toda la atención que se merecen. Así vamos por la vida. Pero, ¿dónde está el amor? A menudo, cuando se va un familiar, nos damos cuenta de lo mucho que le queríamos. A menudo, cuando perdemos a una persona con la que compartíamos la vida, nos percatamos de lo que realmente sentíamos por ella. A menudo, cuando fallece un ser al que le guardábamos rencor…, percibimos lo que había debajo de esa losa que nos distanciaba. Y es que, el frenesí y el amor están reñidos. Vivimos a 200 km/h en contra de nosotros mismos. No tenemos tiempo ni ganas para sentir. En esas circunstancias, todo es hostilidad. Pero cuando tenemos que parar porque alguien se quiere bajar de nuestro coche, surgen los verdaderos sentimientos que había debajo de la alfombra…