“El sistema de protección social deberá financiarse con un impuesto a los beneficios empresariales”

El director de la Oficina de la OIT en España, Joaquín Nieto, analizó ayer los retos del futuro del trabajo

Miércoles, 11 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

Pamplona- El director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en España, Joaquín Nieto, manifestó ayer que “el sistema de protección social deberá financiarse con un impuesto a los beneficios empresariales” de acuerdo a los cambios que se van a tener que afrontar por la revolución que están padeciendo todos los sectores económico con la robótica y la digitalización.

Nieto manifestó que en 2019 esta organización cumplirá cien años, y que en el marco de su celebración ha planteado un debate que tiene por objetivo responder a una pregunta: ¿Cuál es el futuro del trabajo y el trabajo que queremos? Nieto invitó a Navarra a que se sume a esta iniciativa “a través de un debate tripartito entre el Gobierno foral y los agentes económicos y sociales”. Nieto animó a Laparra a que la Comunidad “realice esta reflexión, enlace la realidad navarra con las tendencias globales y aporte sus conclusiones a la OIT”.

Nieto explicó que la OIT ha dividido este debate en cuatro bloques: el trabajo y la sociedad;el trabajo decente;la organización de la producción y del trabajo;y la gobernanza. Reiteró que la robotización y la digitalización va a “desplazar empleos y va a destruir otros”. Esta situación “genera incertidumbre”, recordó. Por ese motivo, quiso dejar un mensaje tranquilizador: “En cada revolución industrial, el empleo ha salido más fortalecido”.

Advirtió de que “la demografía es otro aspecto a tener en cuenta como el cambio climático que provocará migraciones forzosas ante sequías y fenómenos meteorológicos”. Nieto destacó que “la robotización y digitalización van a obligar a cambiar el modelo de financiación del sistema de protección social, ya que al destruirse empleos, estos no van a poder sostener el sistema actual”. De ahí, que propuso “el impuesto a los beneficios empresariales”. En este contexto, también adelantó que hay que modificar el actual modelo educativo, ya que “se tiende a una formación continua que se prolongará durante toda la vida laboral”. Por último, habló del cambio de la organización de la producción, “con las cadenas mundiales de suministro y las economías colaborativas”. Esta tendencia aboga por una relación laboral sin intermediarios, por lo que los sindicatos tendrán que reinventarse para amoldarse a ese marco. - S.Z.E.