¿Qué dicen en realidad las etiquetas de los alimentos?

agencias - Miércoles, 11 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 16:44h.

Expertas de la Facultad de Farmacia y Nutrición de la Universidad de Navarra, en el marco de la Semana de la Alimentación Saludable, han elaborado un decálogo sobre cómo interpretar correctamente las etiquetas de los productos alimenticios.

El primer punto de este decálogo -elaborado por las profesoras del Grado de Nutrición Humana y Dietética Susana Santiago y Iosune Zubieta, y por Elena Gascón, presidenta del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Navarra- consiste en leer siempre las etiquetas si se quiere hacer una compra segura, sana y responsable.

Además, ha informado el centro docente en un comunicado, aconsejan no dejarse llevar por la publicidad y los mensajes saludables, ya que "su objetivo es vender el producto y para ello resaltan ciertos ingredientes que pueden ser mínimos e incluso camuflar azúcares añadidos".

En tercer término, recomiendan atender en las etiquetas a cuatro componentes fundamentales: kilocalorías, grasas, azúcares y sal, y en cuarto lugar instan a constatar si el consumo es mayor a la porción indicada, porque "en muchas ocasiones la porción que nos indica el fabricante es menor de lo que realmente consumimos, como ocurre, por ejemplo, en el caso de las pizzas o las patatas fritas".

Las expertas también aconsejan fijarse en el tipo de grasas y aceites que incluye el producto.

En ese sentido, destacan que la polémica con el aceite de palma se produjo cuando la legislación obligó a los fabricantes a indicar el tipo de grasa que utilizaban y "entonces se descubrió que muchos alimentos procesados contenían esta grasa poco saludable".

El sexto consejo es entender que el término "light" o "0 % materia grasa" no significa que ese producto no tenga calorías y además, habitualmente se suele compensar la reducción de grasa añadiendo azúcares, subrayan las profesoras.

Algo similar sucede con el mensaje "sin azúcares añadidos", ya que todavía no se indica qué cantidad de azúcar posee el alimento de forma natural y cuánto se le ha añadido en el proceso de fabricación. Además, el hecho de no incorporar más azúcar no significa tampoco que ese alimento no tenga este ingrediente.

En octavo lugar, las expertas sugieren que el consumidor compruebe la lista de ingredientes y su orden, ya que la legislación indica que los ingredientes deben detallarse en el orden de proporción en el que se encuentren en un alimento.

Por ejemplo, si un pan se vende como integral, es necesario comprobar en la lista de componentes que efectivamente está hecho con harina integral o de grano entero y en qué proporción. De otro modo, puede ocurrir que simplemente contenga grano entero o harina integral en una proporción ínfima.

Por último, el decálogo aconseja comprobar la fecha de caducidad o de consumo preferente y optar, siempre que se pueda, por opciones lo más naturales posibles.