A la contra

No son perros ni nada

Por Jorge Nagore - Sábado, 11 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Tal vez deberíamos mirar menos qué impuestos pagamos para que tengamos un sanidad, una educación y unas coberturas sociales dignas y mirar más qué nos pagan por nuestro trabajo. Tal vez, digo, se esté equivocando el tiro de unos años a esta parte y desde que la crisis global entró en nuestras vidas fiamos en exceso a que los gobiernos de turno nos den de todo o nos quiten los menos posible, pero de que nos paguen dignamente y no hayamos regresado a principios del siglo XX en cuanto a derechos laborales -con el voto a favor de UPN en el Congreso- poco se hable. Porque ésa es la base de buena parte de lo que nos ocurre, que de un mercado laboral con unas características medianamente asumibles se ha pasado a otro en el que brillan la temporalidad, decenas de trabajos anuales, sueldos en picado, derechos laborales en retirada y expectativas de futuro muy inciertas. Claro, ante eso, ante esa situación, que te vendan que además el gobierno te está sangrando a impuestos conduce al equívoco de centrar el problema no ya solo en lo que no es cierto -porque la presión fiscal en Navarra sigue siendo menor que en España y mucho menor que en Europa, y en Europa esto no retrae ni la economía ni el empleo, como nos venden aquí los ultraliberales- sino además en lo que es cuantitativamente irrelevante en comparación al sueldo que estás ganando. En todos estos años de crisis, multimillonarios y grandes fortunas han seguido creciendo, pero también muchas rentas altas, beneficiadas por la laxitud de los impuestos empresariales a las grandes, mientras que el grueso de la población ha visto reducido, congelado o cuando no evaporado lo que tenía. ¿El problema es que te cobran 100 euros más de impuestos de media para poder revertir servicios básicos o el problema es otro? Es otro, es que están ganando o ya han ganado la batalla del miedo y han conseguido también que cambiemos de rival.