Mar de fondo

Obra de dios

Por Xabi Larrañaga - Sábado, 11 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

bilbao, con perdón, ha sido nombrada en Londres Mejor Ciudad Europea 2018, galardón de la Academia Internacional de Urbanismo. En 2010 recibió en Singapur el premio Lee Kuan Yew World City, otorgado a la mejor urbe y cuya siguiente ganadora fue Nueva York. Entre medio, la Fundación World Mayor eligió a Iñaki Azkuna como Mejor Alcalde Mundial. Aunque suene a chiste de fanfarrones, es cierto que el Botxo no para de cosechar parabienes colectivos y aplausos individuales. Añadiré que sus fiestas agosteñas son baratas y diversas. Ahí lo dejo.

A lo que iba yo, que me despisto, es a otra cosa. Y es que cuando, por ejemplo, Mario Vargas Llosa habla sobre Barcelona siempre culpa al nacionalismo de su supuesta decadencia y estrechez de miras. Muchos intelectuales airean ese discurso, a menudo los mismos que dicen maravillas de la capital vizcaína. Y la paradoja, o el sectarismo, está en que por lo visto ese milagro urbanístico y social junto al Nervión ha caído del cielo. Sabíamos que dios nació en las Siete Calles, claro, pero no que de paso fuera quien gobierna y reinventa la Villa en años de terrorismo, cierre de astilleros e inundaciones.

En fin, que todos sus alcaldes, ocho, desde la vuelta de esta extraña democracia han sido nacionalistas vascos. Al menos la mitad de su población también lo es. El ciudadano del mundo, peruano y español, ha regresado con su novia y de nuevo ha puesto a la ciudad por las nubes o, dado que su mejora parece ser obra divina, por la vía láctea. Tanto afirmar que el nacionalismo termina en Srebrenica, y desde arriba no ve que también puede acabar en Guggenheim y Kafe Antzokia. Presbicia imperial, supongo.