‘Casablanca’

Por Gabriel Mª Otalora - Sábado, 11 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Se cumplen 74 años del estreno general de Casablanca (noviembre 1943) y su cabaret más famoso, con Curtiz, Bergman y Bogart. En la década de los setenta fue la película favorita de los campus universitarios en Estados Unidos, en los que una generación que no había nacido cuando la película se estrenó, llenaba las salas para aplaudir en cuanto se entraba en el local de Rick Blaine a los sones de la música de Gershwin y comenzaban los diálogos e intercambios de miradas entre Rick y su amada Ilsa.

La historia comienza en Todo el mundo viene a Rick’s, una obra de teatro escrita por M. Burnett y J. Allison, que cuenta la historia de un norteamericano exiliado en Casablanca envuelto en una intriga en la que participan su examante, un líder de la resistencia antinazi, un oficial francés a las órdenes del gobierno pro nazi de Vichy, y un capitán alemán. Rick deberá escoger entre ayudar a Ilsa a escapar de Casablanca junto a su esposo, uno de los líderes de la resistencia, para que este pueda continuar su lucha contra los nazis;o no hacerlo y luchar por Ilsa, de quien sigue enamorado. Lo esencial de la historia no cambia en el libreto y la película, pero ésta ha crecido exponencialmente hasta convertirse en un clásico del mejor cine.

El resultado ha sido una obra de arte que trasciende su momento y su tiempo, sustentado en un final potente y un mensaje político todavía mejor, además de contar con un argumento que nos habla de amistad, gratitud y lealtad, con un Bogart en el papel de superviviente autodestructivo pero capaz de jugarse su posición por hacer aquello en lo que cree: el valor del deber, nada menos. Si Rick estuviese entre nosotros al frente de un cabaret similar, si Víctor Laszlo viviese en este tiempo, ¿qué nos dirían? “Luchad, resistid, indignaos pero sin dejar de trabajar la resistencia para mantener lo mejor del ser humano, sin arrodillarse”. Que no perdamos la oportunidad de enamorarnos, de ser felices trabajando por ideales solidarios en medio de las zozobras más agoreras;que seamos un poco Rick y otro poco Laszlo para ser la mejor posibilidad de cada uno desde su particular Casablanca, en lugar de languidecer como personas entristecidas.

Hasta Umberto Eco escribió un ensayo -Casablanca, o el renacimiento de los dioses- sobre las resonancias míticas de esta obra de culto en el que describe una intriga de arquetipos eternos familiares en las historias de todos los tiempos: el vuelo como metáfora de la huida, el amor desgraciado, idealismo de Laszlo… Y, sobre todo, el triunfo de la pureza del corazón en forma de llave para encontrar la libertad (Ilsa y Laszlo), en tanto que Rick la alcanzará mediante el sacrificio de su amor. Lo importante es que sigue existiendo un lugar en el mundo para los Ricks donde los ideales parecen cosa del pasado, pero no es verdad.

Cuesta creer que casi todos los participantes de la filmación estaban convencidos de que la película iba a ser un desastre porque fue pensada a medida que se rodaba, inventando sobre la marcha. Puestos a buscar las razones de la magia indudable de Casablanca (aunque se rodó íntegramente en Hollywood), tal vez se resuman en que la película reúne los mejores elementos de diversos géneros: es al mismo tiempo un drama bélico, una película romántica -atención a los primeros planos-, un thriller de suspense y hasta tiene momentos de comedia. En medio de todo, sus mensajes universales, con Humphrey Bogart (Bogiepara sus amigos) en su papel de personaje duro pero vulnerable, que lo borda, capaz de sacar su grandeza de corazón a la superficie cuando la ocasión lo requiere. Y con Sam que canta Según pasan los años mejor que nadie. Es una de las pocas películas que no me cansan, una y otra vez, con renovada mirada de amor a la vida y la libertad.