La otra crónica

Los que hay que ganar

Por Javi Gómez - Sábado, 11 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

no debe de ser fácil llegar a un estadio de un equipo necesitado de puntos, con la vitola de favorito que todos los equipos colocan a Osasuna para intentar azuzar a los suyos a reaccionar, tras cuatro empates seguidos y con un campo en condiciones lamentables y lograr sobreponerse a todo eso para llevarse el triunfo.

Sí, a todos nos gustaría que el equipo jugase más vistoso, con más superioridad y todo lo que se quiera, pero la realidad es que estamos en Segunda y aquí se sufre tinta china para ganar a cualquiera y más fuera.

El gol de Xisco -luego hablaremos de él- simplemente amplía un análisis en el que la solidez de la que Osasuna hace gala ya habitualmente ayer se unió a un equipo que llegó al área rival, algo que se había echado en falta en los dos últimos encuentros. Y eso que ayer no lograron culminarlas, pero si este equipo, con la seguridad defensiva que tiene, consigue crear ocasiones, es difícil que no logren enjaular una.

Y todo esto ya que Osasuna arriba tiene de todo y todo bueno. Xisco parece nacido para jugar en el equipo rojillo. Baja cada balón que cae del cielo, y no son pocos, y encima distribuye. Si a eso le sumamos los puntos que han sumado sus goles, el ariete se está convirtiendo en una pieza clave.

No menos importante es el que ayer era su acompañante en ataque, Quique. Ayer se echó un poco de falta un poco más de acierto de cara a puerta, pero el trabajo que realiza, los balones que filtra entre líneas o los huecos que cubre en defensa valen oro. No tenemos que remontarnos mucho para ver delanteros que marcaban goles pero ayudaban poco o nada al equipo. Personalmente, prefiero un perfil como el de Quique. Y por último queda David, que ayer no jugó, pero que es un prototipo de jugador que, como dijo Diego, suma dentro y fuera del campo.

Y sí, el de ayer era uno de esos partidos que si quieres estar arriba al final, tienes que ganar y Osasuna lo hizo. El Córdoba, a toro pasado, no pareció un rival de mucha enjundia, pero seguro que si los rojillos hubieran sesteado, jugadores como Guardiola, Jona o el conocido Jaime Romero te pueden dar un susto en cualquier momento.

Pero ayer ni susto ni nada parecido. Osasuna no sufrió lo más mínimo y pudo haber acabado el encuentro con más goles a favor. Lógico que Diego Martínez estuviese contento. Si encontrase un hueco para meter a algún joven más, pues seguramente la temporada rozaría el sobresaliente.