lucha contra el cambio climático

COP23, claves de la recta final de una cumbre que mira a EEUU

La cumbre del clima de Bonn encara desde hoy la semana final para activar las reglas del acuerdo de París

Un reportaje de Caty Arévalo - Lunes, 13 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:12h.

La cumbre del clima de Bonn (COP23) encara a partir de hoy la semana final de unas negociaciones llamadas a implementar las reglas del Acuerdo de París, y cuyo debate protagoniza el único país que, tras la adhesión de Siria esta semana, ha quedado fuera del mismo: Estados Unidos. El gesto de Damasco, que se sumó al pacto climático el pasado martes, ha supuesto todo un golpe de efecto en la cumbre del clima, en tanto que deja a EEUU “aislado” en la transición acordada por cerca de 200 países hacia una economía baja en carbono, dijo a Efe la diplomática colombiana Paula Caballero, portavoz de cambio climático del World Resources Institute (WRI). Debido a las reglas impulsadas por el propio expresidente Barack Obama, Estados Unidos no podrá salir del Acuerdo de París hasta 2020, por lo que su delegación de 48 funcionarios comandados por Thomas Shannon sigue formando parte de las negociaciones, algo que enfurece a gran parte de la comunidad internacional.

En esa línea, la Alianza Africana por la Justicia Climática (PACJA, por sus siglas en inglés), que engloba a más de mil ONG de este continente, ha pedido a la convención de cambio climático de la ONU que los delegados de EEUU sean expulsados de las reuniones en las que se negocian las reglas de un acuerdo del que no quieren formar parte.

Fuentes de la negociación consultadas han reconocido que los delegados estadounidenses han hecho “poco ruido” en las reuniones de esta primera semana, algo que los activistas piden a los periodistas no mencionar “por temor” a que este mensaje pueda provocar “algún tipo de reacción por parte de (el presidente Donald) Trump y de sus acólitos del sector de los combustibles fósiles”. Mientras la pequeña oficina de la delegación oficial estadounidense permanece cerrada a cal y canto y con un cartel que reza “Sólo funcionarios”, las banderas americanas ondean en un enorme pabellón abierto al público bajo el lema que da nombre a una coalición creada por estados, ciudades, universidades, ONG y empresas sólo cinco días después de que Trump abandonara el Acuerdo de París: “We Are Still In” (Seguimos Dentro). EEUU no ha enviado a ningún alto cargo a la COP23, pero su liderazgo climático “en la sombra”, excluyendo al exvicepresidente Al Gore que va por libre, lo ejercen el exalcalde de Nueva York y enviado especial de cambio climático de la ONU, Michael Bloomberg, y el gobernador de California Jerry Brown, quien esta misma semana firmó un acuerdo de cooperación en cambio climático con la UE.

Fuentes consultadas confirman que Bloomberg ha sufragado el millón de dólares que ha costado el pabellón alternativo de Estados Unidos, desde el que ha presentado la iniciativa America’s Pledge (El Compromiso de América), para cuantificar las aportaciones de los agentes no estatales al objetivo prometido en París de reducir emisiones entre un 26 y un 28 % para 2025 respeto a 2005. El exalcalde de Nueva York también ha solicitado formalmente a la convención que la coalición tenga una silla en las negociaciones.

Al tramo final de la COP23 asistirán también el presidente francés, Emmanuel Macron, la canciller alemana, Angela Merkel, o el secretario de Naciones Unidas, António Guterres, así como más de cien ministros, entre ellos la titular de Medio Ambiente española, Isabel García Tejerina.

Tras una primera semana de negociación, los ministros encontrarán “cierto progreso” en las dos cuestiones técnicas en las que debe avanzar esta cumbre: escribir las reglas para que funcione el Acuerdo de París y diseñar las condiciones en las que revisará la ambición de los compromisos climáticos nacionales, en 2018, para mantener el planeta por debajo de los dos grados, el llamado Diálogo de Talanoa.

Se toparán también con un conflicto que puede dar al traste con las negociaciones: el enfado de la práctica totalidad de países en desarrollo porque la Presidencia de Fiyi aceptara las presiones de los países ricos para sacar de la agenda oficial de la COP23 un punto importante para ellos, y que en el argot de la negociación se denomina “Acción pre 2020”. Este asunto, del que 134 países liderados por India, China y Brasil quieren que se hable esta semana, tiene que ver con la transferencia de financiación y de tecnología a los países en desarrollo para que puedan prepararse para cumplir el Acuerdo de París a partir de 2020. “Hemos hecho todo lo que hemos podido para estar en el Acuerdo de París, mientras los países ricos no han cumplido sus promesas de financiación, es decir, tenemos la cena para 2020 pero no hay platos donde servirla”, señaló el ministro etíope, Gebru Jember Endalew, portavoz del grupo de países menos desarrollados. Los negociadores de EEUU, Australia, Japón, Canadá y Noruega, y la UE se oponen a que este tema, que históricamente viene taponando el progreso de las negociaciones, vuelva a la agenda.

Entretanto, mandatarios regionales y locales de todo el mundo destacaron ayer el progreso realizado por las ciudades en la implementación de medidas necesarias contra el cambio climático y resaltaron que para 2050 la sociedad se organizará en un 70% en núcleos urbanos. En la sesión inaugural del denominado Comité de las Regiones, los líderes valoraron el papel de las ciudades como socios estratégicos en este ámbito y reclamaron de los gobiernos nacionales que refuercen su presencia en las negociaciones de la Cumbre, de acuerdo al peso demográfico que representan.

Durante su intervención inaugural, la exsecretaria de cambio climático de la ONU y actual directora del proyecto Misión 2020, la costarricense Christiana Figueres, comentó que el Acuerdo de París ofrece “un reconocimiento formal” de las naciones hacia las regiones y crea así “un espacio” entre niveles para apoyar medidas políticas. “Los alcaldes que se ocupan del cambio climático ofrecen mejor calidad de vida a sus ciudadanos, con ciudades más verdes, mejor transporte y con una mejor distribución del espacio”, añadió Figueres.

Por su parte, el presidente del Comité de las Regiones (CdR), Karl-Heinz Lambertz, subrayó el compromiso para estrechar las relaciones entre los actores políticos y administrativos, y recordó que “el cambio climático es un amenaza para todos y solo se podrá solucionar a través de la cooperación”. A lo largo de la jornada de ayer, expertos y representantes internacionales trataron asuntos como la integración de las acciones en todos los sectores o la aplicación de los nuevos modelos para reducir las emisiones de gases nocivos.