la carta del día

Lo bueno del asesinato

Por Susana Aragón Fernández - Martes, 14 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

La tarde noche de Halloween estuvimos muy ajetreadas en casa de Maite pintándonos las caras blancas, como de cadáveres, con las ojeras tan oscuras y los rastros de sangre por la cara… Unas melenas lacias nos caían sobre los disfraces que nos pusimos, a cual más tétrico. Nos reíamos viéndonos unas a otras y hacíamos gestos delante del espejo, gestos terroríficos.

Al día siguiente me contaste, mami, que justo en la misma noche de Halloveen mataron al vecino del portal de al lado, el del perro Yuki. Ese hombre al que siempre le hemos llamado “el del perro Yuki” porque no sabemos su nombre. Ahora sabemos cómo se llama porque ha salido en el periódico: se llama George.

Un tipo que andaba por la calle a la misma hora en que andábamos nosotras por los portales vecinos jugando a “truco o trato” podría parecer que celebraba Halloween, pero no, él iba en serio: él mató a George, que jugaba al billar con su novia en el bar. Lo de ese tipo no era jugar con la muerte, era de verdad: el cuchillo, la sangre, la muerte…

Hoy había restos de sangre en la acera por donde pasamos todos los días para ir al colegio. Hoy tengo miedo, mamá. ¿Cómo puede ser que un hombre, por muy enfadado que esté, vaya con un cuchillo y mate a otro? Tengo miedo, sí, mucho miedo. Ya no quiero saber nada de Halloween, ni de muerte ni de sangre.

En el periódico han dicho que George tiene una mujer de la que está separado y una hija. Y la hija ya no volverá a ver a su padre. ¡Pero si él sólo estaba jugando al billar, mamá! ¿Qué mal le había hecho al otro? Si no habían peleado ni nada… El asesino le mató desde la acera, aprovechando que las ventanas del bar estaban abiertas. Me da pena por su hija… también por Yuki, que no sé quién le cuidará y le paseará ahora… pero sobre todo me da pena por su hija. Ella ya no puede volver a pasar las vacaciones con él, ni puede llamarle ni visitarle.

Y hay una cosa que no entiendo, mami. Cuando te has encontrado con tu amiga Ana y habéis hablado de lo que ha pasado, ella ha dicho del asesinato “una cosa tiene de bueno: que no le ha matado a la mujer”. Y lo ha dicho varias veces. “Por lo menos lo que tiene de bueno es que no le ha matado a ella”. Pero no entiendo. Matar está mal siempre, ¿no? ¿Es peor matar a una mujer que a un hombre? ¿Por qué no hemos ido a la plaza a una manifestación como la que hicieron cuando mataron a la vecina de la abuela? Fue este mismo año… ¿Te acuerdas de la de gente que había en la plaza? ¡Hasta el alcalde, los concejales… y tanta gente que conocemos! Tu amiga Ana parece que ve mejor que maten a George, el del perro Yuki, que a su novia. Yo no entiendo por qué insiste tanto y por qué no hemos ido a ninguna manifestación, mami. ¿Por qué no?