¡Qué pena!

J.E. - Martes, 14 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Es guapa, joven (dijo 42 años), daba besos y abrazos buscando atención, comprensión y cariño. Su conversación estaba amueblada de exabruptos, de rotundas negativas. Se apreciaba el dolor, la soledad de su alma. ¡Qué pena! ¡Qué tristeza el hablar con ella! Nos besó en la boca y éramos unos desconocidos. Decía que su desgracia comenzó con su padre y que lo único que buscaban los que se le acercaban era sexo. ¡Qué pena!