Editorial de DIARIO DE NOTICIAS

Euskera, patrimonio común de Navarra

El día internacional de la histórica ‘lengua de los navarros’ incide en la necesidad de seguir reivindicando consensos para una normalización social e institucional que garantice su supervivencia como legado cultural y humano a las nuevas generaciones

Miércoles, 6 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

el Día del Euskera se celebra el 3 de diciembre, también Día de Navarra y Día de las Personas con Discapacidad, desde 1949 por iniciativa de la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza, una coincidencia que quizá tuviera que ver con que ese día la Iglesia católica celebra también la festividad de san Francisco de Javier, copatrono de Navarra y euskaldun de lengua materna. En todo caso, esa coincidencia no es una decisión del Gobierno de Barkos ni del cambio político, que sólo se ha limitado a dar el paso razonable de sumarse a las celebraciones internacionales en favor de la histórica lengua de los navarros. En realidad, lo absurdo era que los anteriores gobiernos dieran la espalda a esta celebración de alcance internacional. Tan absurdo como que se siga intentando discriminar y excluir a los navarros y navarras que dominan y apuestan por esta lengua propia. La salud del euskera, y en especial su penetración social y su uso entre la ciudadanía, es una de las preocupaciones y ocupaciones más recurrentes en Navarra y en el conjunto de los territorios vascos en los que se mantiene esta lengua propia milenaria. Y, no solo entre los euskaltzales, autores, expertos e instituciones, sino también a nivel social se percibe la necesidad de dar protección a la lingua navarrorum, extender y normalizar su utilización cotidiana y dotarla de instrumentos para su modernización y expansión. Más aún en Navarra, donde a pesar de los avances y del respaldo y protección de los organismos internacionales, UPN, PP y en ocasiones también el PSN siguen empeñados en poner palos políticos en la rueda de los avances hacia su normalización social e institucional. El euskera ha salido del pozo en el que se encontraba y, gracias al esfuerzo de la sociedad, ha obtenido un desarrollo, también en Navarra, que ha permitido su recuperación en un pequeño espacio de tiempo hasta el punto de hoy esté presente en la vida de decenas de miles de personas. Y ello pese a la falta de un consenso político tan deseable como necesario en una cuestión en la que está en juego una buena parte del legado cultural y humano histórico de Navarra. Es, por tanto, un patrimonio de todos, dominen el idioma con fluidez, apenas lo hablen o lo respeten aun sin entenderlo. Un patrimonio cultural, pero también personal y social, un vehículo para la comunicación y que forma parte de la identidad de Navarra. Hoy, sin alardes excesivos ni autocomplacencias falsas, el euskera es un idioma que vuelve a estar vivo como lo ha estado en la historia de Navarra.