El presidente rompe el consenso internacional

Trump incendia Oriente Medio

El presidente de EEUU rompe el consenso internacional al reconocer a Jerusalén como capital de Israel y ordena trasladar allí su embajada
Declara por primera vez su apoyo a una solución de dos Estados

Lucía Leal - Jueves, 7 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

washington- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rompió ayer el consenso internacional sobre Jerusalén al reconocerla como capital de Israel y ordenar que se traslade allí la embajada estadounidense, postura que disparó la tensión en la región y comprometió el papel de Washington como mediador de paz.

En un discurso desde la Casa Blanca, Trump convirtió a Estados Unidos en el único país del mundo que reconoce como capital de Israel a Jerusalén, y trató de suavizar el golpe que eso supone para los palestinos al declarar, por primera vez, su apoyo a una solución de dos Estados. “He determinado que es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como capital de Israel. Otros presidentes prometieron hacerlo en su campaña electoral, pero nunca lo cumplieron. Hoy, yo lo cumplo”, afirmó Trump. “Esto no es nada más ni nada menos que un reconocimiento de la realidad. Es, además, lo correcto, algo que tiene que hacerse”, añadió el mandatario.

Trump ordenó al Departamento de Estado que inicie los planes de construcción de una embajada en Jerusalén para trasladar allí la sede diplomática estadounidense en Israel, que ahora está en Tel Aviv;un proceso que, según la Casa Blanca, durará al menos tres o cuatro años.

Israel considera a Jerusalén su capital “eterna e indivisible”, pero la comunidad internacional considera la parte oriental territorio ocupado, reclamado por los palestinos como la capital de su futuro Estado independiente. Ningún país tiene actualmente su embajada en Jerusalén, porque, tras la anexión israelí de la parte oriental de la urbe en 1980, la ONU llamó a la comunidad internacional a retirar sus legaciones de la Ciudad Santa.

Trump quiso contener el impacto negativo de su decisión con dos afirmaciones. La primera, una promesa de que su anuncio no impedirá que las fronteras definitivas de Jerusalén puedan definirse mediante negociaciones de paz entre las partes.

En segundo lugar, Trump cambió la postura sobre el proceso de paz que había expresado en febrero, cuando dijo que podría aceptar una solución “de un Estado” al conflicto entre israelíes y palestinos. “Estados Unidos apoyará una solución de dos Estados si eso es lo que acuerdan las dos partes”, garantizó ayer Trump.

protestasEl presidente insistió en que su decisión sobre Jerusalén “no pretende, de ninguna manera, reflejar una desviación del rotundo compromiso (de EEUU) a facilitar un acuerdo duradero de paz”, y dijo que hará “todo lo que esté” en su poder para contribuir a ello. También llamó a “la calma y la moderación” en Oriente Medio, donde su anuncio generó protestas y temores de violencia.

Pese a ordenar el traslado de la embajada, Trump preveía firmar ayer un documento que explica al Congreso de Estados Unidos que, de momento, la legación continuará en Tel Aviv, un trámite que el presidente estadounidense debe hacer cada seis meses en base a una ley de 1995 y que seguirá cumpliendo hasta que se construya la nueva sede.

violación de acuerdos

un jarro de agua fría para palestina

Movilizaciones e ira. Israel recibió con agradecimiento la decisión de Donald Trump, mientras los palestinos la rechazaron y advirtieron de las consecuencias graves que ello tendrá, sin anunciar de momento ninguna medida concreta. Para el presidente palestino, Mahmud Abás, Trump viola “todas las resoluciones y acuerdos internacionales y bilaterales” y contradice el consenso internacional. El jefe negociador palestino y secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, afirmó que “desafortunadamente Trump acaba de destruir cualquier posibilidad de dos estados”, al tiempo que descalificó a EEUU “para jugar cualquier papel en cualquier proceso de paz”. Desde Gaza, el líder del movimiento islamista Hamás, Ismail Haniye, señaló que la decisión de Washington “no cambia el estatus religioso, legal y administrativo” de la ciudad. Miembros de su grupo calificaron lo ocurrido de “agresión” y anunciaron movilizaciones e “ira”.