Emisión imposible

La mala memoria de Risto y Évole

Por Javier Arizaleta - Jueves, 7 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

Los famosos tienen un viaje de ida y vuelta. Necesitan mantener su nivel de popularidad en lo más alto para que hagan lo que hagan, puedan venderlo al máximo de consumidores. No sé si con esta revelación me la aprobaría Echevarría -mi profesor de Economía-, pero digamos que es fruto de la experiencia y de las muchas horas de analizar los medios y, en especial, la televisión. Por eso noto que Risto Mejide es uno de los que más sabe del medio y además de ello lo pone en práctica. El otro día afirmaba que sus entrevistados “vienen a abrirse en canal”. Una frase que habla del rasero que se pide en un programa que aspira a la máxima audiencia. No solo no vale cualquiera, que no, si no que, además, tiene que darlo todo. Y darlo todo en una entrevista una vez que estás abierto de par en par es dejar que el entrevistador te coja el corazón y lo apriete con las dos manos a ver si de ahí saca algo de provecho. Ésas son las grandes entrevistas en televisión, las que dejan rastro como lo dejaban los animales pasados a cuchillo. Risto ha demostrado que es un tipo que sabe qué queremos los espectadores y además en sus entrevistas tiene que poner cara de que no se entera. Vale que no llega a improvisar con la velocidad de Jordi Évole, capaz de recorrerse el mundo detrás de un entrevistado con la obsesión de los pescadores de alta mar, pero Mejide es tan directo que puede sacar confesiones profundas de una tajada. Évole va envolviendo con su red al entrevistado hasta subirlo al barco donde lo trocea. Es curioso que tanto Cuatro como La Sexta, apuesten ambas por la entrevista como género con el que competir la noche de los domingos. Demuestran con ello que se puede hacer una televisión diferente justo cuando el resto solo les da para reponer un filme con el que acabar como quiera la semana. Entre Risto o Jordi no lo tengo claro . Pero lo cierto es que los domingos se me pasan casi siempre sin verlos. No sé decirles si por pereza o mi pertinaz mala memoria.