La otra crónica

Cosas de casa

Por Javi Gómez - Lunes, 8 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h.

kike Barja atendía a todos los medios de comunicación en la zona mixta. Era el protagonista del partido. A pocos metros de él, Juan Carlos Sanz, encargado del césped de El Sadar, veía las mejores jugadas del partido en una tele con una sonrisa en su cara que demostraba la felicidad por el trabajo bien hecho. Ambos fueron importantes para que Osasuna se llevase el triunfo.

Muchas veces se olvida que el fútbol se sustenta gracias al sudor de muchos trabajadores que no tienen sueldos galácticos ni mucho menos y que sufren como los que más cuando los clubes realizan desmanes que acaban repercutiendo en ellos. Jornadas como las de ayer les ponen ante los focos, pero lo cierto es que ellos trabajan (y muy bien) durante toda la temporada. Juan Carlos sufrió el día contra el Nàstic al no entender el porqué de la suspensión después del trabajazo que él y su equipo hicieron durante todo el día. Ayer sí vio compensado ese esfuerzo y encima el equipo logró la victoria en un césped que estaba mejor que muchos otros de Segunda que ayer no vieron ni una gota de agua.

Eso sí, si el césped estaba frío, la grada se estaba calentando por minutos en la segunda parte, pero para mal. Diego llamó a Rober Ibáñez pero, en el transcurso del cambio, decidió que el hombre que tenía que salir era Kike Barja. La entrada del de Noáin fue como darle al interruptor y encender a la grada, pero para bien. Barja fue el verso libre dentro de la estructura diseñada por Diego. Sus compañeros, especialmente Mérida, sabían de su importancia y le buscaron con insistencia.

Barja, básicamente, hizo lo que se le da bien. Recibir, leer, encarar, centrar, desequilibrar. Vamos, volver loco a Moyano. De uno de esas salió el tercer gol. Ah, y morder. Porque si Barja tiene un ADN reconocible no es por lo bueno que es, sino por el hambre que demuestra cada segundo. Ahí que se fue a presionar con 3-2 cuando muchos se habrían quedado a guardar la posición. Robó y encaró. Latigazo y a la cazuela. Explosión en la grada. Otros, como David Rodríguez (que cada día se parece más a un delantero que dejó huella aquí hace pocos años como fue Nino), fueron fundamentales ayer también pero la victoria de ayer lleva esos dos nombres.

Kike, como Juan Carlos, no podía disimular la alegría. Para ambos, hacer bien su trabajo es importante, pero hacerlo en Osasuna les hace especial ilusión.