Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona

A prisión por dos agresiones sexuales a mujeres en el barrio de Iturrama de Pamplona

De 24 años, las abordó en la calle de madrugada y les realizó tocamientos

d.n. - Martes, 9 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h.

PAMPLONA. El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona, en funciones de guardia, decretó este lunes el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza de un detenido como supuesto autor de dos agresiones sexuales perpetradas el 6 de enero en el barrio pamplonés de Iturrama en la madrugada del domingo.

Según relata en el auto, que puede ser recurrido, a primeras horas del pasado sábado el investigado, R. V. G. P., de 24 años, de origen sudamericano y residente el Londres, abordó a dos mujeres que caminaban por la calle “con intenciones libidinosas”.

Los hechos ocurrieron pasadas las 6.00 horas del domingo, cuando el joven asaltó en primer lugar a una mujer de mediana edad, a la que abrazó por la espalda. Minutos más tarde abalanzó sobre una joven, a la que manoseó con violencia cerca del cruce de la avenida Sancho El Fuerte con la calle Erletoquieta.

“Usando la fuerza física, agarró fuertemente a la primera de ellas”, con la que no pudo consumar la agresión debido a la resistencia que ofreció la víctima.

Inmediatamente después, según recoge la resolución judicial, atacó a una segunda mujer, a la que tocó “por diversas partes del cuerpo (pechos, glúteos, entrepierna)” y llegó a besar en la boca y en el cuello. Ante la oposición mostrada por la joven, el imputado la agredió “con violencia” cuando la víctima intentaba escapar de él, de forma que llegó a golpearle y arrancarle un mechón de cabello. El agresor huyó del lugar ante la llegada de otras personas.

El magistrado considera que, a expensas de una posterior calificación jurídica, estos hechos pueden ser constitutivos de dos delitos de agresión sexual, penado cada uno de ellos con entre uno y cinco años de prisión.

Para el juez, los indicios existentes contra el investigado son “contundentes” y vienen constituidos por el reconocimiento fotográfico efectuado por las víctimas y otros testigos escasas horas después de producidos los hechos.

Un trabajador del servicio de limpieza que circulaba en un camión de recogida de residuos observó esta última agresión y siguió al joven, mientras alertaba de lo sucedido telefónicamente. Agentes de la Policía Nacional, que ya había sido alertados de la primera agresión por la propia víctima, acudieron hasta la calle Abejeras y detuvieron al joven.

Además, cuando una de las víctimas acudió a declarar a dependencias policiales reconoció sin duda alguna al investigado, quien además fue grabado por las cámaras de seguridad de la zona donde se produjo el primer hecho delictivo.

Asimismo, el juez resalta que el encausado fue detenido prácticamente in fraganti, puesto que transcurrieron muy pocos segundos entre que terminó la segunda de las agresiones y su detención policial.

Según argumenta el magistrado, la medida de prisión resulta “imprescindible” para asegurar la presencia del imputado en el juicio, ya que aunque la primera agresión sexual podría considerarse en grado de tentativa, por la segunda podría tener que responder por una pena que oscila entre uno y cinco años de prisión.

Al respecto, destaca que no solo actuó con una “violencia importante”, sino que realizó diversos tocamientos en zonas del cuerpo de la mujer “con clara intención sexual”.

La pluralidad de acciones y de víctimas, la violencia usada —sobre todo en el segundo caso— y la ausencia de arraigo en España del investigado, que reside con sus padres y demás familia en Londres, son los motivos que han llevado al magistrado a decretar el ingreso en prisión provisional solicitado por la fiscalía, que previsiblemente solicitará penas superiores a los dos años de prisión en un juicio que se celebrará “en un breve plazo de tiempo” puesto que “la instrucción de la causa será muy sencilla” y podrá concluirse “en pocos días”.

EL RELATO DE LA POLICÍA Una llamada recibida en la sala del 091 comunicaba que una joven estaba teniendo problemas con un hombre en la calle Abejeras de Pamplona, por lo que se desplazaron hasta el lugar dos vehículos “Z” de la unidad de radio patrullas.

Una vez en el lugar, tras bajarse del vehículo policial, observan a un individuo huyendo a la carrera y a una joven (quien posteriormente resultó ser la víctima), que se encuentra unos metros detrás del individuo, acompañada por un empleado del servicio municipal de limpieza, por lo que una de las dotaciones policiales que habían llegado al lugar, inicia una persecución a pie tras el presunto autor, mientras la otra patrulla de policías nacionales se entrevistaba con la víctima y el hombre que se encontraba con ella. Manifestaron a los policías que el individuo que huía corriendo, momentos antes, de modo fortuito y con mucha fuerza, la había empotrado de forma violenta contra los contenedores y había comenzado a realizarle tocamientos íntimos externamente por todo su cuerpo.

En un momento de la agresión la víctima consigue zafarse de su agresor y chillando, alerta a un empleado de limpieza, que tras oír los gritos, corrió para ayudarla, momento en el cual se personaron las dotaciones policiales y se inicia la persecución del presunto autor.

Tras ser interceptado el agresor y confirmar su participación, fue detenido como presunto autor de una agresión sexual. Una vez en dependencias policiales, el detenido, fue reconocido por otra mujer, a la que momentos antes de que cometiera el ataque por el que fue detenido, había tratado de agredirla en el interior de la entrada a los jardines de la Misericordia, cuando se dirigía a su trabajo. Pudo alertar a diversos compañeros de trabajo que se encontraban en las instalaciones. Al lugar acudió una patrulla de Policía Municipal de Pamplona