el temporal en navarra

Relatos de una noche de nieve y solidaridad

Decenas de voluntarios anónimos se movilizaron en Altsasu para ayudar a las 1.400 personas atrapadas en la a-1

Un reportaje de N. Mazkiaran - Martes, 9 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h.

Sin pensárselo dos veces, decenas y decenas de vecinos de Altsasu se volcaron en ayudar a cerca de las 1.400 personas atrapadas en la N-1 por el temporal la madrugada del sábado al domingo, una noche muy larga que la solidaridad de un pueblo hizo que fuera más llevadera. En cuanto se supo de la situación en la carretera hacia las diez y media de la noche, se puso en marcha un operativo para dar cobijo a los afectados, tanto en el albergue Santo Cristo de Otadia, dónde pernoctaron 230 personas, como en el polideportivo Zelandi, unas 300, y el frontón Burunda, otro centenar.

Asimismo, muchos vecinos abrieron sus casas para acoger a desconocidos, sobre todo familias con hijos pequeños y personas mayores. “Pensamos que había que establecer prioridades”, recordaba ayer Miguel Ángel Jorge, otro altsasuarra que lo dio todo en esa noche que muchos no olvidarán. “Nos enteramos por un grupo de WhatsApp pasadas las once. Vivo cerca de la autovía y vi que empezaban a llegar coches”, recordaba. Así, llamó a su cuñado, José Manuel Rivas, y juntos salieron a la calle. “Oímos que se había abierto el polideportivo y dirigimos a la gente hacia allí”, apuntó.

Nada mas llegar vio que de un coche salía un matrimonio, con la mujer embarazada y dos niños de corta edad. Tampoco se lo pensó dos veces y decidió llevarlos a su casa y buscar ubicación a otras personas. Así, una de sus hermanas acogió una familia con un bebé y la otra, a dos personas mayores.

Este altsasuarra destacaba la solidaridad del pueblo. “Daba gusto ver a los vecinos del pueblo, sobre todo gente joven, dispuesta a colaborar en lo que fuera. Chapeau por la juventud que tenemos”, abundó.

Así, jóvenes y adultos no pararon hasta que ya estaba todo el mundo acomodado y con ganas de descansar tras una noche en vela. “Ya no hacíamos nada y pensamos que era mejor descansar para volver a las ocho de la mañana para dar los desayunos”, apuntó. Así fue y tras echar una cabezada, allí estaba él junto a otras muchas personas dispuesto a ayudar. Jorge se quitaba protagonismo y aseguraba que fueron muchas las personas anónimas que trabajaron esa noche, unos ángeles en la obscuridad. “La gente no sabía como darnos las gracias. Te llenaba de satisfacción”, señaló.

Recordaba que había personas de distintas nacionalidades y lenguas que fueron un hándicap a la hora de comunicarse. Pero como destacaba, las personas se hacían entender. Además, hubo vecinos de Altsasu de diferentes países de origen que realizaron labores de traducción.

RETORNO A LA NORMALIDAD Hacia las cuatro de la madrugada dejó de nevar;una vez comunicada la apertura del puerto, se reunió a todas las personas en el polideportivo para llevarles a los autobuses y a los coches, algunos aparcados en el núcleo urbano y otros que estacionados en la carretera.

“Fue todo improvisado, pero todo el mundo ha colaborado”, apuntó el alcalde de Altsasu, Javier Ollo, encargado de gestionar sobre el terreno, en coordinación con Protección Civil, el dispositivo puesto en marcha. Asimismo, el primer edil destacó “el comportamiento modélico del pueblo. Más de un vecino me trasladó a ver si por fin algunos medios recogen la verdadera realidad de Altsasu”. En la mente de los altsasuarras está muy presente los comentarios que algunos medios de comunicación trasladaron de esta localidad a raíz de la pelea ocurrida en un bar en octubre de 2016, en ferias, subrayándose la imagen de “pueblo hostil”. Como se recordará, a raíz de este incidente, ocho jóvenes fueron acusados por la Audiencia Nacional de agredir a dos guardias civiles y sus parejas. La Fiscalía pide para ellos 375 años de prisión por delito de terrorismo. Tres permanecen en prisión desde noviembre de 2016.

El alcalde, que ayer pudo descansar después de dormir solo una hora la noche anterior, también ponía el foco en que el pueblo de Altsasu, tanto vecinos como instituciones y otros colectivos (como era el caso de sociedades gastronómicas) “hemos sido capaces de hacer frente a esta situación y trasladar la verdadera imagen de Altsasu. Estoy muy orgulloso”.

Asimismo, señaló que de todas las experiencias se aprende. “Es un buen ejercicio para ir tomando decisiones sin valorar muchas veces si son acertadas o no. Había que ponerlas en práctica”, señaló, al tiempo que mostraba su agradecimiento a DYA y Cruz Roja por su gran labor. “En coordinación con Protección Civil, las decisiones se tomaron de forma conjunta, junto a los responsables de DYA y Cruz Roja”, apostilló.

AGRADECIMIENTOS Las redes sociales, que fueron fundamentales a la hora de movilizar a los voluntarios, también sirvieron para hacer llegar las muestras de agradecimiento al pueblo de Altsasu por su solidaridad desde diferentes países de Europa. El de Aliehs Eiden Ahren es uno de ellos: “Me gustaría que lo compartieseis para que toda España se entere de que anoche, después de pasar más de seis horas atrapados por la nieve en nuestro coche con dos niños pequeños en la carretera A1 en sentido Irun junto antes del puerto de Etzegarate, los vecinos de Alsasua pusieron a nuestra disposición el albergue, el polideportivo, el frontón y, en nuestro caso, incluso sus casas para pasar la noche. Abrieron el Eroski para coger pañales y lo que necesitáramos las 1.400 personas que llegamos hasta allí y estuvieron hasta las cuatro de la madrugada yendo con sus todoterrenos particulares a sacar a la gente que aún quedaba atrapada en sus vehículos. Muchísimas gracias de todo corazón por vuestra solidaridad! Mila esker!”.