Viajar en transporte público

Maria Abel Ballaz Goñi - Miércoles, 10 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:16h.

Cuando se viaja en vehículo privado por la ciudad hay obligación de ir sentado y con el cinturón de seguridad abrochado para ir sujeto, si no se cumplen estas normas existe la consiguiente sanción para el usuario, lo cual me parece muy bien porque no se trata de un afán recaudatorio sino de proteger que nadie sufra un percance ante una colisión o un posible frenazo.

¿Un frenazo? ¿Han observado ustedes que en el transporte público urbano (coloquialmente hablando villavesa) hay arrancadas y frenadas cada pocos segundos? ¿Se han fijado alguna vez en qué condiciones se viaja en ellas?

Asientos hay pocos, así que la mayoría van de pie, sometido cada individuo a una conjunción de fuerzas: inercia, centrífuga, centrípeta…, asidos de forma precaria a un punto de apoyo en el mejor de los casos. Y digo en el mejor de los casos porque nada más pasar la tarjeta (salvo honrosas y escasas excepciones de conductores con más suavidad) el vehículo arranca bruscamente sin tiempo para encontrar una ubicación, da igual si se trata de una persona con movilidad reducida, de edad avanzada, madres con niños de la mano, alguien que lleva carpetas o bolsas, un brazo enyesado...

Así que tenemos un grupo de pasajeros dando bandazos con los consiguientes traspiés, choques entre personas, pérdidas de equilibrio y, lamentablemente, en ocasiones caídas al suelo del autobús con mayores o menores consecuencias.

¿En serio se nos recomienda utilizar de esta forma las villavesas? Se dice que se trata de favorecer el medio ambiente, sin duda es un objetivo loable, pero también he indicado al principio lo importante que es velar por la integridad física de las personas. ¿Hay ciudadanos de primera y de segunda? Para mí no, así que si vamos a proteger, protejamos a todos, los de los vehículos privados y los de los públicos.

Y ante esta reflexión pregunto a quien corresponda: ¿hay alguna manera de solucionar estos problemas? ¿Se va a hacer algo al respecto? Mucho me temo que la respuesta es negativa, y ya que estamos en la era de etiquetar todo con la pertinente advertencia de los productos nocivos para la salud, me permito sugerir que en cada autobús se coloque un cartel indicando: ¡viajar en este vehículo es un deporte de riesgo!