a la contra

Mucho aún por explicar

por jorge nagore - Miércoles, 10 de Enero de 2018 - Actualizado a las 08:54h.

Todo este inmenso laberinto léxico, jurídico, político, técnico y económico que es el TAV o TAP es un embrollo de unas proporciones que al común de los lectores se nos escapa, al menos a mí reconozco que se me escapa, al igual que aún no sé si al ser una obra del Estado se tiene desde aquí margen para negarse a parte o a nada de todo esto o si realmente la red ferroviaria navarra necesita esto y no necesita otras cosas o si quizá el gobierno actual sabe que esto no es lo que necesita pero que como otra cosa no te van a hacer coges esto por no ser el único que no lo hace. Lo digo porque al margen de que la burra esta de la alta velocidad la llevan vendiendo desde 1990 y pico, lo cierto es que las cifras sí que están ahí para quien las quiera consultar: España es el país de Europa que menos mercancías transporta por tren, apenas un 5%, y no está nada claro que todo este derroche vaya a servir para transportar mercancías a Europa, que debería ser el único quid de la cuestión, reducir el impacto de llevarlas por carretera y sacarlas hacia Europa de una manera más rápida, limpia y eficaz. Se supone que ése y no otro es el motivo que lleva a plantear que algo así sea bueno para Navarra, porque el asunto de reducir un poco los tiempos de llegada a otras ciudades ni mucho menos justifica inversiones multimillonarias. España, el país del mundo con más kilómetros totales de vías de alta velocidad tras China, pero el que más con diferencia en relación a la población, no obstante hace un uso muy exiguo comparado con otros países- 11.800 viajeros por kilómetro operativo, por 61.000 en Francia o 158.000 en Japón- y todas las vías son deficitarias para el erario público -Llobet y Betancor, Fedea 2015- salvo para quienes ejecutan las obras. Porque viajar ahí es caro. Al Gobierno de Navarra le sigue quedando mucho por explicar, más allá del comodín de "lo mejor para Navarra".