Cocineras de 10 estrellas

La Meca ha organizado un concurso de recetas entre los residentes, con más de 40 elaboraciones Los tres platos ganadores, que serán incluidos en el menú, muestran el gusto por la comida tradicional

Kepa García | Oskar Montero - Viernes, 12 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h.

pamplona - Borraja con arroz y patatas, receta aportada por Blanca Ibáñez, de 90 años;pechugas al whisky, de Inma Mañeru (74 años) y goxua elaborada con los secretos de Fe Gómez (84 años) fueron los tres platos ganadores del primer concurso de recetas para los residentes de la Casa Misericordia que ha organizado la entidad y la empresa Aramark, que gestiona el servicio de cocina de la Meca. El premio para las ganadoras -además de una placa conmemorativa y las muchas felicitaciones que recibieron ayer- consistirá en que los tres platos serán incluidos en el menú que se ofrece a los usuarios. Ese día, las pantallas divulgativas que hay colgadas por la residencia se encargarán de recordar el concurso y a sus ganadores.

El resultado se conoció ayer al mediodía después de una exigente cata en la que un jurado integrado por siete personas eligió a las mejores tres elaboraciones (primer y segundo plato y postre). Además de las ganadores, fueron seleccionadas para la final las recetas aportadas por Celina Martínez (pasapuré de ajo), Asunción Unanua (huevos rellenos de champiñón), Charo Goñi (ternera rellena), Charo Ciáurriz (buñuelos) y Conchita Esteras (tiramisú).

Al acto acudieron, además de la dirección del centro, una veintena de alumnos del colegio Santa Catalina, que han tenido una participación fundamental como voluntarios en la iniciativa, ya que se encargaron de recoger con todo lujo de detalles las recetas que fueron aportando los residentes, unas cuarenta en total, entre octubre y noviembre (hubo que prorrogar el plazo a petición de algunos participantes).

A la hora de seleccionar las ocho recetas finalistas se tuvo en cuenta la sencillez de las elaboraciones y que fuera posible incorporarlas a la dieta de los residentes. Comida tradicional con productos de la tierra;los platos que nuestros mayores han sabido conservar en su memoria pese al transcurrir de los años;nada que ver con el sofisticado estilo MasterChefni con los ultramodernos aparatos culinarios sin los que algunos cocineros de vanguardia se encontrarían perdidos entre tanto fogón.

Los ingredientes debían ser cotidianos, de uso habitual en el ámbito familiar, y las recetas tenían que contener la descripción del plato, así como los gramajes de los ingredientes a utilizar.

caudal de recetas El que más ‘jugo’ puede sacar a todo este caudal acumulado de conocimiento sobre la comida tradicional es Jesús María Renedo, que lleva 12 años al frente de la cocina de la Casa Misericordia, y encargado de supervisar las elaboraciones de las ocho finalistas.

Dadas las estrictas condiciones de seguridad alimentaria que mantienen en la cocina, las concursantes fueron supervisadas en todo momento a lo largo de la elaboración de sus platos, pero respetando a rajatabla las pautas que fueron aportando durante la preparación de sus respectivas recetas.

“Nos ha sorprendido el plato de la borraja con arroz, estaba buenísimo. Se nota que Blanca es de Miranda de Arga y que siempre tuvo cerca buenas verduras” comentó ayer el jefe de cocina, responsable de las 560 comidas diarias que ofrece a los residentes de la Casa.

Cada participante debía presentarse a la final con 10 raciones de su receta. Con un delantal y un gorro de cocina conmemorativo del evento, esperaron pacientemente a que el jurado degustara y valorara cada plato. Pasadas las 12.30 horas se conoció el veredicto.

Con la placa en la mano que la declaraba como ganadora del segundo plato, Inma Mañeru comentó que le hacía especial ilusión que los compañeros de la residencia tengan su receta un día y solo desveló de su receta que había empleado “whisky del bueno”.

Lo que parece más que evidente es que la iniciativa tiene futuro. Los participantes ya estaban reclamando un nuevo concurso y la Meca está claramente por la labor. De las raciones de ayer, no quedó ni rastro. La mejor señal.