Indignación vecinal por la oleada de robos en las huertas de San Jorge

En los últimos días unas 15 parcelas de Las Layas han sido atacadas
Propietarios piden que se cierre el acceso de noche

Marivi Salvo / Mikel Saiz - Viernes, 12 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h.

Pamplona - Propietarios de las huertas de ocio Las Layas de San Jorge están estudiando dirigirse al Ayuntamiento de Pamplona para solicitar ayuda municipal y mayor presencia policial por la noche en el entorno de sus fincas de recreo, después de que desde comienzos de año hayan sido atacadas por ladrones unas 15 parcelas, muchas en la calle La Borraja, en algunos casos hasta en dos ocasiones, “una la semana pasada y otra esta”, explica Iván Lacarra, propietario de una de estas huertas, a quien le reventaron la puerta de su parcela en la madrugada del 2 al 3 de enero.

Las Layas, una zona de huertas junto a la variante y la vía del tren, data del año 1986, y agrupa a unas 130 parcelas de recreo. En continuas ocasiones, los dueños de estos espacios de ocio han sufrido ataques vandálicos y robos, la mayoría de veces por la noche, y “nunca nos han hecho caso”. Iván Lacarra es dueño de una de estas parcelas desde hace diez años y confiesa que “nos han robado en varias ocasiones, lo que pillan”, y, a pesar de que ha presentado denuncia ante la Policía, “nunca he recuperado nada”. Iván relata que los ladrones funcionan de noche, y al parecer, “con total impunidad”, ya que, según recuerda, “en otra calle fueron con tanto tiempo que se permitieron el lujo de taladrar la cerradura y hasta desatornillar las verjas”. También señala que el primer ataque, en torno a la madrugada del 3 de enero, “parece que dejaron cosas pendientes, y aprovecharon a esta semana para seguir con la tarea”.

Así le ocurrió a Maite Goñi, vecina de la parcela contigua de Iván. En su caso, intentaron abrirle la puerta la primera vez, pero al estar muy protegida “y estar hecha por un herrero” no pudieron. Esta semana, han vuelto armados de picos “y la han reventado”, explica y añade que “nadie vigila estas huertas;los municipales y otras policías deberían estar al tanto sabiendo que esto pasa desde hace muchos años y de que hay muchas denuncias interpuestas”, indica. En su caso, el estropicio de la puerta le costará unos mil euros, porque “en las huertas no tenemos seguros, y con todos estos robos nadie nos querría asegurar”, se lamenta. Tras las denuncias presentadas, este miércoles se desplazó la “policía científica para sacar fotos y buscar huellas, pero no han encontrado nada”, indica.

cerrar el paso de noche Los afectados han solicitado ya una reunión conjunta con su administrador Gizarte para que les ayude en las gestiones con el Consistorio. “La idea sería reunirnos a todos los afectados y con todas las denuncias presentadas en estos años, dirigirnos al Ayuntamiento”, señala Rafael Martínez, propietario desde 1986, actual presidente de la comunidad y también afectado por la última oleada de robos. Los afectados propondrán al Ayuntamiento que les autorice el cierre del camino de acceso a sus huertas con una puerta “por la noche”. “Nuestras huertas son privadas, pero el camino es de uso público”, indica Maite Goñi, “por lo que por allí pasa todo el mundo y a las noches los ladrones están a sus anchas, incluso con furgonetas”. Así sugieren, como “nos ha comentado la policía, que hay espacios similares como el de la Jacoba, que por la noche se cierran con llave”. Sería una solución.