Mar de fondo

Gigant

Por Xabi Larrañaga - Sábado, 13 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:10h.

Titulo así, a lo cosmopolita, porque con su nombre real perdería lectores desde el inicio. A cambio tal vez gane algún ciudadano del mundo, gente que dice millennial, outsider, spoiler, trendy, backstage y hasta lunch en el break, pues menú del día huele a ajo. “¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?”, se preguntaba Rubén Darío. En verdad me alegra mucho saberlo y usarlo, aunque ignoro qué aporta el cheesecake donde se come tarta de queso. Yo lo he visto y oído: de postre tenemos mango rayado, lluvia de oreo o chiskeik. Pues póngame un strong carajillo, ya que estamos.

Título así, a lo indie, porque si escribiera Handia para destacar que ayer se reestrenó esa película en once ciudades españolas bastantes no se enterarían. ¿Handia? ¿En vasco? Hay quien paga por ver un drama uzbeko doblado al francés y, sin embargo, siente un rechazo altivo hacia toda obra cultural surgida en casa. Es ese mismo vecindario que, cuando lo local por fin se abre camino, incluso alardea fuera de lo que aquí desprecia. También lo he visto y oído: ¿Te gustan los Berri? Son del norte, como yo. Y es que tanta ka y tanta erre se acaban aceptando, y adoptando, tras pasar por Radio 3. Un día, al tiempo, lucirán txapela. Y será muy cool.

En un barrio marginal de una urbe lejana conocí en octubre a Sam, hombre cultísimo y políglota que en seguida me soltó en su duro castellano: ¡Me encantaba Loreak! Y lo normal, en un país normal, sería no tener que contar batallitas exóticas para defender algo cuya única tara, para los listos, es su lengua de origen, esa jerga ombliguista. Con lo que molan el navajo y el lunfardo, el gaélico y su slang.