Agua: recurso vital a optimizar

Por Julen Rekondo - Domingo, 28 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

El pasado 23 de enero comenzó el proceso de participación del Plan director del ciclo integral de agua de uso urbano 2019-2030, que comprende el abastecimiento de agua potable y el saneamiento y depuración de aguas residuales.

El contenido de este plan fue presentado hace unos días por parte de la consejera de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, Isabel Elizalde, y por la directora general de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Eva García, y en la comparecencia pública recordaron que el acuerdo programático para la formación del Gobierno de Navarra en su apartado dedicado al agua “recoge el mandato de defender la gestión integrada de ríos y acuíferos en consonancia con la Directiva Marco del Agua, auditar el funcionamiento de los sistemas públicos de depuración de aguas residuales y mejorar las inspecciones y el control ambiental”. Los principales objetivos del plan son la “coordinación” del ciclo del agua, un sistema tarifario que “deberá ser solidario, homogéneo y cubrir todos los costes, incluidos los costes ambientales”, y la reducción “drástica” del consumo no registrado (fugas, pérdidas, consumos no controlados...), “que en algunas zonas llega hasta el 60%”.

Sin duda, la entrada en vigor de la Directiva Marco del Agua (DMA), ahora hace 18 años, supuso un hito fundamental para la salvaguarda de los ecosistemas acuáticos de la Unión Europea. La citada directiva define y promueve la adopción de una nueva cultura del agua basada en su consideración dual como recurso natural y como hábitat. Uno de los aspectos más novedosos que aporta la directiva viene dada por su carácter integrador de todo el ciclo del agua, uno de los objetivos más importantes del plan que promueve el Gobierno de Navarra.

Hoy en día, desde la Administración en Navarra se van tomando medidas para la compatibilización del uso del agua con la necesaria protección del medio acuático. De esta manera se ha avanzado mucho en la depuración de forma adecuada y en el control de vertidos, en potenciar un consumo sostenible del agua, y se conciencia y se educa en la importancia de tener ríos, embalses, humedales y acuíferos en buen estado. Ahora bien, todavía quedan asignaturas pendientes y retos que hay que afrontar.

Sin duda, uno de los temas importantes es el de la gestión y coordinación del ciclo del agua, y pondré un ejemplo. ¿Cómo se deben de coordinar las distintas infraestructuras para que el agua llegue a nuestros hogares? Del siguiente modo: el ciclo integral del agua comienza en las zonas de captación -en Navarra principalmente de manantiales y cabeceras de ríos, mientras que el agua procedente de embalses y canal de Navarra representa el 34%-. Allí el agua es captada y conducida a las plantas de tratamiento, donde se la adecuará para el consumo doméstico con la eliminación de impurezas y microorganismos. Seguidamente será almacenada en los depósitos de distribución, que permiten regular y adecuar los volúmenes de agua disponibles en función de las necesidades de cada lugar. De ahí pasarán a los hogares y, una vez utilizada, esta agua deberá ir a través del alcantarillado a las plantas depuradoras.

Pues bien, en Navarra nos encontramos que hay más de 200 entidades (ayuntamientos, mancomunidades, concejos, etcétera) que prestan el servicio de abastecimiento “y presentan tarifas, captaciones y servicios muy diferentes”. Ante esta situación es necesaria la coordinación de todos los agentes implicados en el ciclo del agua. La gestión del medio acuático es un concepto transversal en el que intervienen, además de las administraciones competentes en materia de aguas, las relacionadas con el medio ambiente, ordenación del territorio, abastecimiento y saneamiento.

Por otra parte, debe mejorarse la garantía de abastecimiento urbano en determinados sistemas, como se cita en el borrador del plan director, y en otros debe reducirse su vulnerabilidad, además de fomentar el ahorro y la reducción del consumo no registrado, como fugas, pérdidas..., que en algunas zonas llegan hasta el 60%. Asimismo es necesario mitigar las alteraciones del régimen hidrológico derivadas de extracciones excesivas.

Otro de los temas importantes para introducir en el Plan Director del Ciclo del Agua de uso urbano es incluir un principio básico de la Directiva Marco del Agua que establece que quien contamina debe pagar más que quien no lo hace y debe hacerlo en la medida justa en que contamina. Actualmente en Navarra la disparidad en el sistema tarifario es grande, y en muchos casos no se cubren todos los costes, incluyendo la explotación y reposición de las infraestructuras y los costes ambientales.

En esta línea de actuación, el artículo 9 de la Directiva considera la importancia de tener en cuenta el principio de recuperación de costes y que los precios sirvan como incentivo para mejorar la eficiencia en el uso del agua y así, de esta forma, coadyuvar a la consecución de los objetivos ambientales que propugna. De esta forma a la función básica de los precios del agua, que es la de cubrir los costes de los servicios, se le añade un nuevo papel como instrumento para proteger la calidad del agua y con ello contribuir a proteger también la salud de los ecosistemas y al desarrollo sostenible.

Junto a todo esto, además, los precios deben servir como incentivo para un uso eficiente y responsable del agua por parte de todos y todas, toda vez que aseguremos el acceso a unos servicios de calidad en los hogares, independientemente de su capacidad económica. Un paso fundamental para poder aplicar este principio es mejorar la transparencia en la información sobre costes y precios del agua, qué se paga y quién lo paga en relación con su capacidad económica. Esta información sobre lo que realmente cuestan los servicios del agua y lo que verdaderamente pagamos por ellos, es información que la ciudadanía tiene no sólo el derecho a conocer, también el deber.

El autor es experto en temas ambientales y Premio Nacional de Medio Ambiente