A la contra

Dios nos asista

Por Jorge Nagore - Miércoles, 31 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

bueno, creo que seré capaz, aunque no las tengo todas conmigo. Conforme pasan los años, me encuentro menos convencido de mi resistencia ante determinadas cuestiones y me suelo dar cuenta de mi vulnerabilidad y de mis debilidades en más ocasiones que antes, al punto de que lo que antes superaba o calmaba con un simple ahí te jodan ahora me cuesta un buen rato de ejercicios de relajación. No sé si es la edad o esta época. No es lo importante. Pero creo que conseguiré llegar a mayo sin volverme loco ni lanzarme contra algún escaparate en el que se anuncie Eurovisión o sin agarrar del cuello a alguien que me diga Oye, que haremos cena y eso en casa, ¿os vendréis? Lo conseguiré. Fui capaz de superar Spandau Ballet, Miguel Bosé, Durán Durán, Los Héroes del Silencio, Gloria Estefan -Pol Pot era buena persona en comparación con Emilio Estefan-, Chayane, Ricky Martin, Enrique Iglesias, Britney y todos sus productos derivados, el Acid, todo el puto pop inglés de los 90, las bandas de niños monos, a los jodidos indis, las cantantes de voz de lamento, a los intensos, el vallenato, a Maná -eso costó, eso costó, lo admito- y la morralla actual como quiera que se llame y que nos ha colonizado. Antes quedaba guay y progre decir que los yankees nos habían invadido con su música pero ahora no puedes decir que los sudamericanos han hecho lo propio con su mierda enlatada de dos acordes y letras grotescas. Cosas de la vida. Eso, la capacidad para aislarme de todo ese ruido ambiental que he tenido que soportar a lo largo de mi vida en lugares públicos así porque sí -a nadie se le ocurriría lanzar fiemo en la entrada de su comercio, pero metértelo por los oídos no les causa problema-, pienso que servirá para superar Eurovisión sin daños mayores. Le deseo a Amaia Romero la mejor de las suertes, su talento como vocalista es indudable, pero tanto azúcar es veneno para cerebro e intestinos.

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